Quien afirme que los franceses -y los católicos- no tienen sentido del humor, se equivocan.
La leyenda sobre las razones para regalar chocolate el lunes posterior a Pascua es la prueba irrefutable -o al menos en la versión que cuenta mi mujer.
Según ésta -la versión, no mi sacro-santa mujer- el Viernes Santo, al enterarse de la muerte de Jesús, las campanas de todas las iglesias de Francia volaron al Vaticano para encontrar consuelo en el Papa. El Domingo de Resurrexión, al enterarse de la buena nueva, regresaron a sus lugares de origen.
Como cualquiera sabe, las campanas son un tanto ladronzuelas, así que "tomaron prestada" un poco de la riqueza de la Santa Sede mientras el Papa vertía el Mediterráneo por sus ojos. En el camino de regreso, al agitar sus badajos de júbilo, la mitad de esta riqueza se les escapó, nomás que en forma de monedas de chocolate.
Por eso las campanas enmudecen desde el viernes hasta el domingo, y los niños -y uno que otro adulto- se atasca de chocolate el lunes... y el resto de la semana.
¡¡¿¿Por dónde empezar, oh Dios mío??!! ¿Cuál de las inexactitudes históricas me hace reír con más fuerza? Dios sabe que yo no lo sé...
¿Iglesias católicas en la "Francia" del año 33 D.C? ¿Vaticano y Papa al mismo tiempo que Roma persigue a los seguidores de Jesús? ¡Oh là là!
Y bueno, para rematar, aquello de que "toman prestada" la riqueza del Vaticano pero el pueblo la recibe en forma de chocolate, bueno... Para qué ahondar en el asunto... Solo utilizaré un término cibernético que detesto pero que queda a la perfección ahora: LOL.
Leyenda, mito o invento, mañana es el día en que los franceses obsequian chocolate, en forma de moneda, de huevo, de conejo, en barra o hasta con forma de gallo. ¿Chovinistas? No, para nada...
Pascua, junto con San Valentín y Navidad es de las temporadas en que las tiendas especializadas hacen su agosto.
Una "femme de ménage" no es otra cosa que "señora de la limpieza" en nuestro mexicano.
Cosas curiosas para nuestra idiosincracia, aunque el poder adquisitivo de la clase media francesa les permitiría el lujo de recibir ayuda para mantener el hogar en orden, el tener a una persona que ayude en estas labores es visto como algo sumamente snob, burgués y cualquier otro adjetivo similar.
"Al diablo el quehacer y viva el tiempo libre"
Un hogar de clase media, si acaso, recibirá a una femme de ménage una vez por semana y eso ya es bastante extraño. Si la familia de la que hablamos posee un château con viñedos o cabezas de ganado, entonces la servidumbre será algo natural y necesario.
Hay que ver, también, que la semana de 35 horas permite que tanto hombres como mujeres tengan el suficiente tiempo para dedicar unas horas al necesario cuidado de su entorno familiar, incluida la limpieza de la casa.
Además, por muy poco tiempo libre que tengan, por mucho dinero que ganen, el tener a una persona a su servicio de esta forma es visto como algo cercano a la esclavitud, una relación que denigra al otro por mucho que exista un contrato, seguro de desempleo y de salud, etc -todo esto, claro, si la contratación es a través de una agencia; si se hace "au black" (ilegalmente) no hay nada.
Todo esto contrasta con la mentalidad mexicana que ven en la posesión de una "muchacha" un sinónimo de estatus.
Por ejemplo, mis vecinos, cuyos ingresos provienen en parte de un puesto de antojitos, tienen dos femmes de ménage: una de planta y otra que viene ocasionalmente. Su casa, sobra decir, no es una residencia en Las Lomas (ni Angelópolis ni de Chapultepec).
Y cuando el Gallo sale de Francia, la cosa no cambio mucho. Anne Stéphanie, mujer parisina con estudios de maestría, reside en Puebla. Por diversas circunstancias ha aceptado contar con una "muchacha" que la ayuda en el hogar a pesar de que sus únicos compromisos diarios son dos horas de clases de español.
La situación la pone tan incómoda, que siempre encuentra un pretexto para ayudar y aminorar la carga de trabajo de su empleada. Mientras ésta aspira en el piso de arriba, Anne Stéphanie lava los trastes.
-Señora, tenemos un problema - le dijo un día la susodicha mucama.
-Ah, sí... - contestó preocupada la Señora de la Casa temiendo haber dicho o hecho algo culturalmente inaceptable.
Y sí, lo culturalmente inaceptable es que "si sigue ayudándome, no voy a tener trabajo que hacer aquí, y así yo no puedo...".
En otras ocasiones, el motivo de problemas fue que, tras fiestas de fin de semana, la Señora le pagó algunos pesos extras por tener que limpiar soberano desorden. "No necesita pagarme más. Este es mi trabajo".
Llevo menos de 4 meses de regreso en México y me parecen años...
Tal vez esa sea una de las diferencias básicas entre nuestro país y Francia. Las cosas son más intensas, los cambios son más constantes, al menos los que afectan directamente al individuo; los importantes -los políticos y sociales- son harina de otro costal.
También influye, creo, que mi vida en Francia fue eminentemente estudiantil. A pesar de participar en diversos proyectos, las "complicaciones" de mis días eran las que atravieza un universitario. Aquí, en México, mis preocupaciones son menos mundanas y más "adultas". ¿No tienes trabajo? Pues a buscarle pues hay que pagar renta, despensa, electrcidad, teléfono y una lasta aún más larga...
Hasta la comida es más intensa.
Sin lugar a dudas, más allá de las diferentes vidas que he llevado en uno y otro país, me parece que sí, la vida en México es más intensa -a veces desgastante-. ¿No creen?
La tranquilidad de Francia y su Costa Azul (video) en contraste con la intensidad de Temazcal Nayarita, a composición electro-prehispánica autoría de Zompantli.
Hoy visité por última vez la poste. La relación del francés y el servicio postal es algo que me sigue fascinando. En primer lugar debo decir que en mis 13 meses en el país usé más veces el correo "tradicional" que en todos mis 28 años anteriores en México.
Y no soy el único. Este mismo comparativo me lo compartieron varios amigos latinoamericanos que estaban igualmente sorprendidos por la omniprescencia del correo en sus vidas.
¿Por qué dependen tanto del correo los franceses? Según muchos porque el sello de la poste es el único válido para cualquier reclamación legal. Es decir, si quieres argumentar que iniciaste tal o cual procedimiento administrativo en la fecha correcta, la única fecha válida es la que aparece sellada en el sobre o paquete.
Así, en lugar de llevar directamente una carta al banco para pedir que te cancelen una cuenta o a cualquier otro servicio para solicitar algo similar, debes ir a la oficina de correos aunque ésta se encuentre más lejos de tu casa que su destino final.
Mientras buscaba entrevistas para el documental de "Bayard", la recepcionista de una oficina de gobierno que estaba a dos cuadras de mi casa me dijo: "Todo eso que me explicó pónganlo en una carta dirigida a Madame Fulanita, responsable a cargo". Y luego me dio una dirección la cual, al salir, me di cuenta que correspondía al lugar donde estaba. Sobra decir que la oficina más cercana de mi casa quedaba cuatro veces más lejos...
Menos cartas y más inversiones.
Otra cosa particular es que La Post, desde hace algunos años, ha ampliado sus servicios. Hoy en día es banco y también le ha entrado a la telefonía móvil.
Por lo mismo, en algunas sucursales hay más cajas encargadas de trámites bancarios que de atender cartas y paquetes, y los empleados cada vez saben menos sobre códigos postales y más sobre el tipo de cambio y administración de inversiones.
Azul - zonas cubiertas por el servicio telefónico de la Poste.
Amarillo - zonas no cubiertas...
Y a pesar de su omnipresencia - o quizá a causa de ella- la mayoría de los usuarios nos quejamos de su servicio. ¡A qué friega es tener que ir al correo en Francia! Finalmente, el trato con la burocracia en cualquier país es, generalmente, un dolor de cabeza, ¿no?
Conocía, antes de vivir en Francia, esto que los países europeos llaman el Estado de Bienestar. "Prestaciones" que todo ciudadano tiene a nivel laboral y, podríamos decir, familiar o personal, como apoyo para la educación -no sólo educación gratuita sino becas para costear hospedaje y otrs gastos-, programas de ayuda social diversos, seguro de desempleo, semana laboral de 35 horas, 5 o más semanas de vacaciones...
Eso suena muy bien, sobre todo cuando en México -en teoría- tenemos 40 horas de trabajo a la semana (si bien nos va), apenas una semana de vacaciones, educación gratuita que en verdad no lo es -no olvidemos uniformes, libros, cuotas de esto y el otro, y un largo etcétera que aplica de acuerdo al plantel...-.
Sin embargo, no todo es blanco y negro. Desde que llegué empecé a escuchar historias de personas que dan por sentado todos estos beneficios que las generaciones anteriores ganaron y que ahora mucha gente sólo se dedica a disfrutar (y abusar, a veces) sin hacer nada para que esta situación favorable continué para las generaciones a venir.
Desde mayo pasado, Marjorie y yo trabajamos en un proyecto con Cinearte, el lugar donde trabajaremos de regreso en México. Una de las actividades específicas es la grabación de un documental que abarcará distintos temas. A través de un blog -www.bayardencinearte.blogspot.com- compartimos con los estudiantes que realizarán este trabajo audiovisual todos los temas que consideramos podrían incluirse en esta fotografía de Francia.
Sobre las ayudas sociales hemos escrito tres posts, los dos últimos donde compartimos una traducción de fragmentos del reportaje de la revista Le Figaro sobre el asunto. Aquí la liga a los tres textos.
Investigación sobre la Francia de los asistidos.
Estas ayudas que desaniman el trabajo.
Hoy será mi primer 14 de julio en Francia. La noche promete fuegos artificiales, música y mucho colorido, todo en el pasaje de Jean Juarés, a unas cuadras de casa. Como plato fuerte, el ayuntamiento de Toulouse traerá al cantante Cali, originario de Perpignan, la ciudad catalana más importante de Francia.
Según su ficha de Wikipedia en francés, Cali está "a medio camino entre la chanson y el rock, reivindicándose como un artista preocupado por los problemas de la sociedad y del mundo, y quien no duda en mostrar su postura públicamente. Muchas de sus canciones intentan ser testimonios sobre la dificultad y la alegría de amar en este principio de siglo".
Cali y su canción Resistance, en vivo
De acuerdo a la prensa local, para esta noche la asistencia esperada será de ¡190 mil personas! Veremos si lo aguantamos. Al menos me gustaría escuchar la Marseillaise en vivo y luego retachar a domir para mañana estar frescos para mi primer bautizo católico franco-latino, en un pequeño pueblito enclavado en los Pirineos. ¡Toda una experiencia también!
El himno nacional francés, versión rock...
...y en su versión tradicional, con subtítulos en español.
Sonoridades brasileiras, en las calles de Toulouse.
La Fête de la musiquese celebra desde los tiempo de Mitterand el 21 de junio, día del inicio del verano. Poco a poco, esta celebración se ha extendido por todo el mundo y hoy una centena de países tienen alguna actividad relacionada.
En la ciudad de Puebla, por ejemplo, recuerdo que hace poco más de 10 años, el Sindicato de Músicos organizó un acto en esta fecha para establecer un Record Guiness, al proponer el espectáculo musical ininterrumpido más largo del mundo. La idea era tener a varios grupos tocando sin parar en distintos escenarios, un primer año por 24 horas, y cada año aumentando hasta llegar a dos, tres o más días. Desconozco si siguen haciéndolo, pero este año, el ayuntamiento invitó a diversos eventos en diferentes plazas, no sólo el 21 sino a lo largo de más días.
Los tambores de la Madre África en el corazón de la Ciudad rosa.
Regresando a Francia, y en particular a Toulouse, la experiencia de la Fête de la musique es algo que me sigue soprendiendo. Tan sólo unos días después de notar una cierta "pasividad" del público en Río Loco, la locura que se extendió por las calles de la Ciudad rosa fue particularmente contrastante. Como diría Ana, mi amiga argentina, jamás había visto tanta gente en mi vida. Era como si no hubiera quedado un solo edificio ocupado y la gente hubiera decidido invadir la ciudad, escuchar música, saltar, y, desgraciadamente, beber hasta vomitar.
El boulevard Metz, cerca de las 8 de la noche.
La masa humana se extendía hasta el Puente Nuevo.
Cerca de las 4 empezaron las primeras presentaciones en el escenario que el ayuntamiento colocó en el Capitole. Ahí escuché un par de canciones de los roqueros de Dancers in red, cuyo sonido y energía me agradaron bastante.
Dancers in red
Después iniciamos el recorrido por todas las calles y plazas alrededor del centro, listos a descubrir sonidos y también sabores. Hay que saber que ese día, además de que toda expresión musical está permitida, otras muchas cosas que regularmente requieren permiso, como los puestos callejeros de comida, son tolerados. Cualquier otro momento, el poner un puesto de tacos requeriría de trámites engorrosos. El 21 de julio no. ¿Quieres sacar una cubeta y vender cervezas a 1 o dos euros? ¡También puedes!
Este es el segundo año que Banja decide vender tacos al pastor en este día:
ningún permiso, ninguna "cuota", muchos clientes.
Y en el plano estrictamente musical, cualquiera con un triángulo, o unas maracas o una banda más armada se puede apropiar de una plaza y montar su espectáculo, ya sea por el placer de compartir su talento o con la intención de pasar el sombrero.
Algunos Dj ofrecían sus sets originales, otros funcionaban como rocolas humanas
Así, ese día escuchamos música africana, árabe, un par de batucadas, un grupo de chicos de no más de 14 años que interpretaban covers de los Red Hot Chili Peppers que decidieron colocarse frente a una estación de metro, varios Dj's apostados afuera de bares o restaurantes (cuyos repertorios incluían desde David Guetta hasta Michael Jackson), un poco de chanson, de jazz, de blues, rock, metal y más, mucho más.
Con o sin amplificador, en una esquina o una cuchilla.
La Monja roquera, colocada a las puertas de la Iglesia de Taur.
A un lado, una pantalla compartía la letra de su canción.
Algunos grupos que contaban con el apoyo de negocios, se presentaron sobre tarimas
y con ingenieros de sonido supervisando la calidad.
A pesar de la variedad, lo que me pareció más interesante fue el ver la reacción de la gente; la forma en que los tolosinos aprovechan ese día para desgreñarse, sacar toda su energía y, en algunos casos, olvidarse de sus "modales" y de las restricciones sociales.
Para la anécdota:
El último grupo que escuchamos fue uno tradicionalmente sureño, llamada "banda", compuesto por metales -saxofón, trompeta, trombón y tuba- y cuyo repertorio incluye melodías francesas, pero también españolas -muy en el ambiente taurino-. El climax de su presentación, al menos para mí, fue cuando tocaron ¡La Adelita! Aunque aquí la conocer como Caracas, saben su nombre original aunque no su significado histórico. Lo que les gusta es la melodía jovial.
El día se acabó cerca de las 10 de la noche,
pero la Fiesta de la Música siguió hasta las 5 de la mañana...
La reverencia que muchos franceses le tiene a Charles de Gaulle me impresiona. Incluso los que fueron en su momento sus adversarios o los actuales miembros de partidos con ideología distinta lo respetan y lo consideran un pilar del Estado y una figura trascendental de la historia.
No me interesa, al menos ahora, hacer un análisis de la figura histórica de "El General". Mejor, quiero compartir un detalle curioso que forma parte de la cultura francesa (y obviamente del amor a esta figura).
Si en una reunión alguien pregunta por un De Gaulle, no se trata de alguien con un fetiche perverso y nacionalista, sino de una persona que desea destapar una botella de vino. Resulta que de forma popular, el sacacorchos "de brazos" -esos que suben y bajan luego de dar de vueltas a un émbolo- se llama De Gaule.
¿Por qué? Todo bien de un momento emblemático de la relación entre Francia y Algeria, cuando ésta buscaba su independencia. Luego de años de que el país del Magreb había iniciado con movimientos de insurgencia, por un lado, y de negociaciones para dejar de ser colonia, por otro, El General realizó una visita a Argel. Mientras los argelinos de cepa pedían la total independencia, los "pied noirs" ("pies negros) o colonos franceses, establecidos en suelo africano desde generaciones atrás, pedían al Estado galo que no los dejara solos, que siguiera presente y que recobrara el control total del país, antes de que el primer bando se lanzara contra ellos.
La respuesta a la pregunta que flotaba en el aire fue: Je vous ai compris.Los he entendido... ¿A los argelinos que pedían independencia? ¿O a los colonos que pedían apoyo? Nadie lo sabe, pero la frase fue acompañada de un movimiento de brazos hacia arriba y hacia abajo, el mismo que es necesario para sacar el corcho.
Y para mayor claridad, primero, el discurso, con el movimiento de brazos en el segundo 00:13...
Y luego, el discurso, ¡con el sacacorchos incluido...!
Primer mundo o "país en desarrollo", los empleadores siempre encuentran la forma de salir ganando en perjuicio -generalmente- de sus empleados.
Es el caso del lugar donde trabajo, donde además los inmigrantes no somos extraños. Y no insinuo que nuestra situación personal sea irregular, pero siempre es mas fácil evitar ciertas puntos de una ley cuando los directamente afectados pertenecen a un grupo que no encuentra oportunidades tan fácilmente (veámoslo con los recién egresados en cualquier parte...).
Una de las "irregularidades" que me han tocado es firmar contrato hasta el final del mes, pues caigo en lo que denominan "extras", por lo que mis horas totales de actividad pueden definirse al principio de cada periodo pero al final variar bastante. Es por eso que firmo lo que en verdad trabajé. Según un compañero -francés- incluso cuando él hacia extras, firmaba al principio, nunca al final...
Otro ejemplo es el del@s practicantes que normalmente no reciben paga a menos que, como la ley estipula, cumplan con un periodo mayor a 70 horas globales durante su práctica. La actual stagiere terminará su periodo en un par de semanas. Sus últimos dos días no estará en la recepción como hasta ahora, sino con el ama de llaves, ayudando en el aseo de los cuartos. "Y así, durante dos días, el hotel no tendrá que pagarle a una de las otras chicas, que cobran por extras... Esos días simplemente no las llaman y listo", me platicó la semana pasada.
"El abuso de practicantes es peligroso para la salud económica".
Sobra decir que todas las chicas a cargo del ama de llaves son extranjeras -o francesas pero de ascendencia extranjera. Sólo he visto a dos de tipo más "europeo" pero al día siguiente ya no regresan...
Como digo, con leyes o sin leyes, siempre hay forma de darles la vuelta si eso sirve para beneficiar a la cabeza. Y no es que me ponga "rojillo". Simplemente da coraje ver como ciertas personas se aprovechan de los demás, sea en el idioma o país que sea.
El antiguo Código del Trabajo es muy pesado, muy complejo...
El próximo sera más simple, más ligero y nos hará sentir mejor.
El festival Río Loco llegó a Toulouse el martes pasado y se irá esta noche. Con todo y la cancelación del Año de México en Francia, la presencia de nuestro país se nota por encima de la de otros. Por ejemplo, en la programación musical permanecieron tres artistas mexicanos: Lila Downs, Los Lobos y los poblanos de Los Patita de Perro (sobre los cuales aparecera una cronica en el sitio de Los Subterraneos en el transcurso de la seamana, lo mismo que por aquí, faltaba más).
Sin embargo, hoy quiero compartir un poco sobre la experiencia del viernes en el concierto de Staff Benda Bilili, grupo de la República Democrática del Congo. Como particularidad que no se puede obviar está el hecho de que la mayoría de sus músicos tienen alguna discapacidad motriz, además de que ya fueron motivo de un documental bautizado con el propio nombre del grupo que en su lengua significa "Mira más allá".
Sin embargo, el espectáculo y la música no fueron lo que más me sorprendió, aunque los disfruté muchísimo. Fue la reacción del público francés. En principio, ya sea por su situación de discapacitados, porque conocen el documental o porque en verdad aman su música, la ovación para recibirlos fue ruidosa y prolongada. Entre canción y canción, los aplausos llegaban con facilidad. A pesar de todo esto, para mí era sorprendente la inmovilidad del público.
La banda toca algo que en el programa llamaron "cumbia globalizada", y que para mí es música africana a falta de conocimientos más precisos. Sea lo que fuera, el ritmo era pegajoso y daban ganas de bailar, saltar o minimo mover el esqueleto de un lado a otro... o esa era mí impresion pues el resto de la audiencia, a excepcion de uno que otro joven de tintes hippies/altermundistas/anexos y similares, permanecían quietos en sus lugares. Definitivamente lo que el esteoreotipo dicta sobre la "frialdad" europea.
Más allá de eso, la verdad es que la tarde fue excepcional, la música muy agradable y la organización del festival sorprendente. Y bueno, el precio también muy accesible: pase por día 5 euros o pase por los 5 días 20. Para tener una idea de estas cifras, el boleto de cine cuesta alrededor de 8 euros y con descuento de estudiante 4,5. Así que no está mal para poder disfrutar de más de 3 conciertos y muchas expresiones artísticas más.
Aunque el rugby no es un deporte 100% francés, el suroeste del país lo vive de una forma muy particular. Más que el futbol soccer o cualquier otro, el rugby es el deporte por excelencia en Toulouse el cual se respira a través del Stade Toulousain, uno de los mejores equipos de la liga, y de donde salen un gran número de los seleccionados nacionales.
Cuando las ventanas de Toulouse muestran una bandera rojinegra
no es símbolo de huelga sino de apoyo a su equipo.
Nunca he sido un gran fanático de ningún deporte, pero creo que es parte de la cultura de cualquier comunidad y, por tanto, es necesario acercarse a este tipo de actividades. Así que el sábado pasado por fin tuve la oportunidad de asistir al estadio Ernest Wallon y conocer un poco del revuelo que provoca el rugby en Francia.
El ambiente previo
Algo que nos llamó mucho la atención a Nacho -mi amigo argentino- y a mí, es el respeto de los aficionados por el otro equipo. No celebraban los avances del contrario -que fueron muy pocos- pero tampoco había rechiflas u otros signos de repudio. Por el contrario, cuando el Stade Toulousain no estaba realizando una jugada de peligro, el silencio era casi absoluto -tan absoluto como uno puede eperar en un espacio que alberga a cerca de 20 mil personas, me refiero...
Por el tipo de contacto físico, se dice que el rugby
es un depote de rufianes jugado por caballeros
A pesar de la lluvia durante la primera mitad (40 minutos),
el juego continuó sin contratiempos.
Como primera experiencia fue muy agradable y la repetiría si tuviera la oportunidad, aunque eso tendrá que esperar hasta la siguiente temporada, que empieza a finales de agosto, pues la actual entrará a la ronda final y sospecho que los precios se elevarán un poquito.
El "essai" o ensayo es el equivalente al "touch down" y vale 5 puntos.
La paliza...
Uno de los muchos "essais" del Stade Toulousain
Y bueno, otra reflexión que no tiene que ver directamente con el rugby salió a propósito del día en que sucedió el partido: Sábado de Gloria. A diferencia de en México, en Francia no "sentí"" la Semana Santa igual; no está en todas partes y en todo momento. No estoy seguro pero podría apostar que la organización de un partido de cualquier deporte durante la Semana mayor en cualquier país latinoamericano sería visto como símbolo de herejía o algo similar. O quizá sí hay eventos deportivos en Semana Santa en México y mi falta de interés en ellos me hace ignorar est tipo de cosas...
"La palabra Oriente designa, en el siglo XIX, un espacio (...) que se extiende alrededor de los límites orientales del Mediterráneo: Grecia, Turquía, Siria, Palestina, Egipto, teniendo por capital, si no por centro, a Constantinopla. Espacio mixto, islamo-cristiano, que fue objeto de fascinación hasta el fin de la Primera Guerra Mundial.
"El viaje a Oriente representa por los franceses un rito de transición burgués por el cual se accede al conocimiento. Es un concepto turístico pero también un periplo simbólico en busca de una herencia cultural”.
Chateaubriand (1768-1848),
autor de periplos literarios tales como
"Memorias de ultratumba" e "Itinerario de Paris a Jerusalem"
Digo yo:
Hoy, para nosotros los americanos, ese “periplo simbólico en busca de una herencia cultural” se hace a través de latitudes europeas, inspirados más en películas (gringas) que en una necesidad genuina, nacida de nosotros mismos.
¿Y qué tal si hacemos esta búsqueda en nuestro propio territorio, en las raíces de nuestra propia tierra?
Y a pesar de todo, yo me incluyo en esa lista de individuos que han venido al “Viejo Continente” a realizar su periplo; el mesoamericano vendrá pronto, lo prometo.
Siempre he creído que la visita a un cementerio es una forma interesante de conocer mejor a una comunidad -desde un pequeño pueblo hasta un país en general.
Esta mañana decidimos rentar por segunda ocasión un par de bicicletas. El plan original era recorrer el Canal de Midi. No obstante, en el camino vimos la entrada de lo que parecía un parque y decidimos tomar un pequeño desvío. Resultó ser el Cimentière de Terre-Cabade.
Según el folleto oficial, el Cementerio de Tierra Cavada fue abierto en 1844, reemplazando al anterior que databa de 1780. La entrada ostenta un par de obeliscos, concebidos por el arquitecto Urbain Vitry, "inspirados en el antiguo Egipto".
Tumba de la familia Valette, que data del año 1796.
Una de las amantes de Luis XV
llevaba por apellido De la Valette...
Algunos de los personajs famosos que descansan aquí y que tienen algún significado para mí son:
-José Cabanis, alcalde de Toulouse en el siglo XIX y quien da nombre hoy a la mediateca principal de la ciudad.
-Santa Helena (1840-1845), santa no canonizada sino reconocida solamente por la comunidad local.
-François Verdier, famoso resistente, ejecutados por los alemanes en 1944. Hasta antes Verdier para mí tan sólo una estación de metro de la línea B...
Ayer en las afueras de la ciudad,
hoy a la vista de cités de interés social...
Aunque dicen que todos somos iguales en la muerte, me parece que eso es una gran falacia. En un cementerio vemos las diferencias entre los burgueses -con sus mausoleos familiares de dos o tres metros de altura y las placas en mármol deslumbrantes- y los que ni siquiera tuvieron los medios de agregar el nombre del difunto.
¿O por qué no, colocar una reja alrededor de la tumba de un grupo de sacerdotes para protegerlos de cualquier mal, o levantar un gran monumento a otros hermanos de colegios cristianos?
Además, como imagino que se encuentra a lo largo de Europa, no falta el recuerdo a los caídos en las dos grandes guerras; a los héroes que defendieron la patria y también a aquellos que a kilómetros de su terruño lucharon por los intereses coloniales de Francia.
Marianne es el símbolo de la patria francesa.
Es la forma humana de la igualdad, fraternidad y libertad
En vida o en muerte, el aprendizaje de una cultura está por todas partes.
Con la tragedia que vive Japón a causa de los sismos, el tsunami y la amenaza nuclear, he recordado una de las primeras cosas que Marjorie mencionaba como una triste diferencia entre los franceses -y los europeos en general- y los mexicanos -y los latinoamericanos en general.
"Cuando un mexicano ve una casa en ruinas, piensa en temblor. Cuando un francés ve una casa en ruinas, piensa en guerra..."
A fuerza de hablar de este tema y de las guerras en Europa, llegamos a otra diferencia, igual o más triste que la anterior:
"Cuando un francés ve a un soldado, lo ve con respeto y tranquilidad. Cuando un mexicano ve a un soldado, lo veo con temor y hasta odio".
Sé que esta última reacción no es generalizada; es la mía, al menos. Sin embargo, sé que está bastante extendida en un continente donde el ejército pocas veces ha defendido a los civiles de amenzas externas y, en su lugar, ha servido para derrocar gobiernos democráticos -y no tanto-, para reprimer a movimientos sociales, y un etcétera que ya mejor no quiero describir porque me da no sé qué...
Y aunque este blog es sobre asuntos mexico-franceses o franco-mexicanos, no puedo dejar de comentar mi sorpresa a lo que hoy publica La Jornada: una entrevista de Sanjuana Martínez al general retirado Carlos Bibiano Villa Castillo donde éste dice, nomás para se den una idea -
El personal militar está adiestrado para el combate. No se raja. Hemos tenido civiles que a la hora de los chingadazos se les frunce. Antes aquí correteaban a los policías, ahora ni madres, los correteamos a ellos y donde los alcanzamos los matamos. Aquí hay que romperle la madre al cabrón que ande mal.
Algo que odio en cualquier país es que me receten una película doblada. Cuando se trata de animaciones, está bien, lo acepto. Pero solo en esos casos y dando la opción de verla en VO (versión original).
El problema es que aquí, si no se trata de un “drama” o de una película de “autor” o de “arte” te la tienes que chutar en VF (versión francesa). Cintas como Black Swan, por ejemplo, sí llegan en VO, pero si lo que uno quiere es ver a la Portman en un papel más relajado, apareciendo al lado de Ashton Kutcher, o te resignas a escucharla con las voces de sepa Molière quien, o no la ves.
Mi segundo error cultural llegó la segunda noche que trabajé solo en el hotel. Luego de permitir la entrada de una mujer que se presentó tan sólo por su nombre de pila y que vestía ropas un tanto sugerentes, recibo la llamada de una voz en inglés que me pregunta si tenemos condones.
“Un momento señor, reviso el botiquín”.
Un minuto después estoy sacando vendas, alcohol, curitas, pastillas de varias formas y colores y otros chunches como una caja de tampones. Regreso al teléfono para informar al huésped que “no, lo siento señor; nada de condones…”
A la mañana siguiente, hago el comentario a mi compañero –que lleva trabajando dos años en el lugar- y le digo, “bueno, está bien, son del tipo de cosas que el señor o su compañera deberían traer, sobre todo si tienen esos planes, y sé también que no somos un motel pero creo que un hotel cuatro estrellas debería tener todo, hasta condones, no crees?”
“Pero claro que tenemos… Mira”.
Al instante, me muestra una caja azul metálico que había visto la noche anterior pero que jamás pensé que fueran condones. La marca no me decía nada y la forma de la caja –alargada como de jarabe- tampoco me indicó que fueran preservativos. En mis visitas a las farmacias, lo único que he notado sobre el tema es que la única marca que conozco es Durex; nada de Trojan, Sico –o Simicondon, por su puesto-.
Así que, por segunda jornada consecutiva, mi cultura me hizo cometer un error en el ámbito laboral - y no son el tipo de cosas que te enseñen en la clase de Vida socioprofesional en Francia.
Creo que esta era la marca. Si hubiera buscado bien la informacion,
Ayer empecé a trabajar como recepcionista de noche de un hotel cuatro estrellas, el Grand Balcon Hotel, al lado del Capitol; otro día escribiré sobre la historia del lugar, la cual es muy interesante.
Una de mis obligaciones a cumplir entre las 9 de la noche y las 7 de la mañana es la preparación de todo lo relativo al desayuno, desde colocar las distintas selecciones de yogurts, jugos y cereales, hasta la cocción del huevo y las salchichas.
Una de las charolas que debo preparar es la que contiene todas las carnes frías. En los dos días que me entrenaron para estas tareas, la selección cambió tanto que aprendí que mi labor es preparar todos los platos posibles con todas las carnes que encuentre en el refrigerador.
Cuando mi jefa llegó para revisar mi primera noche, vio algo que no estaba bien: el tocino no estaba cocido. ¿El tocino? ¿Cuál tocino? Ah, esas rodajas que puse junto las carnes frías…
En mi experiencia, el tocino viene en tiras, no en rodajas. Así que cuando saque el paquete de “bacon” –cuyo letrero además ni leí- y vi algo en rodajas, pensé que era otro tipo de carnes fría que los franceses acostumbran comer. No pasó a mayores, pero aprendí que hasta en cosas tan tontas uno puede ser traicionado por sus experiencias culturales.