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lunes, 17 de septiembre de 2012

Cocorico Canta el Gallo (12)


Los Hijos de #$% altruistas 


Como los aniversarios, el concierto de los Enfoirés sucede una vez al año. Además de su carácter artístico, su objetivo humanitario los convierte en todo un acontecimiento desde 1986.

Pero, ¿qué o quiénes son Les Enfoirés? Simplemente el concepto que agrupa cada 12 meses a algunas de las estrellas más importantes de la escena musical francófona -y uno que otro colado- con la meta de recaudar fondos para los Restos du Cœur (Restaurantes del Corazón), asociación fundada por el cómico Coluche que ha construido comedores y albergues gratuitos para la gente que lo requiere.

Lo anterior, sin embargo, no nos revela el significado de la palabra “enfoiré”. La anécdota cuenta que Coluche, al recibir el rechazo de ciertas figuras al pedirles su apoyo dijo que eran una banda de “hijos de #$%” o de “enfoiré” y el nombre permaneció hasta nuestros días.

El cómico Coluche

No obstante, hay figuras que desde el primer año aportan su talento para la grabación del disco y para la gira de conciertos que recorre el Hexágono, aunque otras –nunca faltan…- participan un año sí y al otro no, dependiendo de su agenda de relaciones públicas.

En el grupo de incondicionales tenemos a Jean-Jacques Goldman, el cual nunca ha faltado a la cita y es uno de los compositores y productores galos más prolíficos de todos los tiempos; autor de gran parte del repertorio de Céline Dion, por ejemplo, o de varias de Johnny Hallyday (Cocorico #5), participante en ocho ocasiones desde 1999.

Goldman es también el responsable de La canción de los Restaurantes del Corazón que identificó en un principio a la banda:

Hoy ya no tenemos el derecho / de tener frío, ni de tener hambre / Adiós al cada quien por su cuenta / cuando pienso en ti, pienso en mí / No te prometo la gran velada / solo de comer y de beber / Un poco de pan y calor / en los Restaurantes / en los Restaurantes del Corazón / 

No es en verdad mi culpa / si hay gente que tiene hambre / pero sí la será si no haga nada por cambiarlo.

Ici Les Enfoirés (2009)

La primera alineación incluía, además de a Goldman, al legendario Yves Montad, a Nathalie Baye, a Michel Drucker y al futbolista Michel Platini. Con todos ellos, Coluche se presentó por primera vez en televisión en diciembre de ‘86. El concepto reaparecería en un estudio de TV los dos años siguientes, concretando el primer recital en el Zénith de Paris hasta el 89, además de recorrer algunas otras ciudades.

A partir de 1992, el fenómeno institucionalizaría el concierto en Paris a difundirse en directo, más el lanzamiento del álbum recopilando el esfuerzo. Y a partir de este siglo, una gira por diversas ciudades. Todas las ganancias, desde el principio, mantienen a los Restos du Cœur en pie.

De la misma forma que la alineación es variada, así también su repertorio. Éste incluye desde las canciones que han hecho famosas a sus estrellas –siempre interpretadas por alguien distinto a su responsable original- lo mismo que éxitos en inglés, como Everything I do, I do it for you del canadiense Brian Adams. En total, canciones de casi 300 intérpretes han sido usadas por los Enfoirés.
 Un jour de plus au paradis (original de Phil Collins)

Algunas de las figuras conocidas por el público mexicano y que han sido enfoirizados al menos una vez son Alizée, Jane Barkin y Carla Brunni, lo mismo que Éric Cantona, Alain Delon, Jean Reno y Zinedine Zidane, estos últimos -como todos los actores y deportistas- formando parte del espectáculo general, más que como apoyo coral.

Una recomendación puntual para terminar hoy es la canción On demande pas a la lune (No le pido a la luna), original de Indochine –grupo de rock del que hablaremos en la próxima entrega. En 2011, con una letra diferente y ad hoc, fue el sencillo de estos Hijos de #$% quienes desde 1998 reúnen a entre 8 y 12 millones de telespectadores el día de su recital, equivalente a más del 50 por ciento de la audiencia en Francia.
On demande pas a la lune (2011)

Como diría la actriz y cantante Mimie Mathie, “los Enfoirés, para mí, son tan importantes como el aniversario de mis padres”.

Twitter: @fraguando




lunes, 9 de julio de 2012

Cocorico Canta el Gallo (11)


Baguettes y salchichas con Stereo Total


Stereo Total es una prueba de que la música rompe fronteras y cura heridas, en este caso históricas. Rivales encarnizados en las dos guerras mundiales y previamente en 1870, Francia y Alemania se unieron musicalmente desde hace más de una década a través de este dúo bastante peculiar.

De fácil y juguetona escucha, su definición se complica si atendemos a la gente de Saperlipopette (Ibero 90.9 FM): ”40% yéyétronic, 20% R’n’R, 10% punkrock, 3% efectos electrónicos, 4% beat francés de los 60’s, 7% diletantismo genial, 1.5% cosmonauta, 10% sintetizadores muy viejos, 10% 8-bit Amiga-sampling, 10% amplificadores de transistor, 1% instrumentos muy caros y avanzados, más una producción minimalista”.

Lo más sencillo, como siempre, es olvidarnos de estas etiquetas y sacar nuestras propias conclusiones. Sin embargo, la mezcla ecléctica descrita arriba da una idea de lo que podemos esperar de este dueto franco-alemán, cuyas canciones pueden estar en la lengua del Gallo o en la de Goethe, obviamente, pero también en japonés, español o turco.

Para comprender su eclecticismo y extravagancia basta echar un vistazo a la historia de la banda contenida en su página web. Ahí, Brezel Göring cuenta que la primera colaboración artística con Françoise Cactus –su pareja sentimental asimismo- fue “una grabación de 10 minutos de una receta de cocina en donde cada ingrediente tenía una connotación sexual”.

En cuanto a su versatilidad lingüística no podemos pasar por alto su versión de No controles, original de Nacho Cano e interpretada por Olé Olé, Flans y hasta los satelucos de Cafeta. Quizá no es la mejor (yo me quedo con la de los Tacubos) pero sí sirve para adelantar lo que podemos esperar de ellos.


En ese mismo álbum, titulado precisamente No controles (2009), encontramos que sus 15 títulos son cantados en español. Entre ellos destaca Amo amor a tres, unos de sus  temas más conocidos que ya habían interpretado en alemán (Liebe zu dritt) y en francés (L’amour à trois). 

Lo que yo amo
Es hacer el amor,
Especialmente a tres…
Sé que está pasado,
Totalmente hippy
Pero lo proclamo:
Amo amor a tres.

Moi ce que j'aime
C'est faire l'amour
Spécialement à trois.
Je sais c'est démodé
Ça fait hippie complet
Mais je le crie sur les toits
J'aime l'amour trois.


Lo que yo amo
Son las caricias
A cuatro manos.
Si hay uno cansado
El otro preparado
¡Uh! ¡Es el amor a tres!

Moi ce que j'adore
C'est les petits
Caresses à 4 mains.
Si l'un des 2 s'endort
L'autre s'occupe de moi
Ouh! Voilà l'amour trois.



Desde su primer álbum, Oh Ah, su sonido y propuesta artística quedó clara. El primer título, Dactylo Rock (en alemán), cuenta la historia de una secretaria escribiendo una carta de amor, intercalando palabrería romántica con signos de puntuación. La instrumentalización incluye una máquina de escribir que incluso se avienta un solo. C’est la morte (Es la muerte) es una canción sin narrativa alguna pero llena de sonoridad y carácter lúdico. Para componerla, Françoise preguntó en bares de Berlín las frases que la gente conocía en francés y con ellas armó una rolita que habla de baguettes, cabarets, un general paseando por los Champs Ellysées, la guillotina, l’amour y la Côte d’Azur.


Con casi 20 años de carrera, el hacer una síntesis de sus éxitos y peculiaridades se vuelve complejo en un espacio tan pequeño. La recomendación esta vez es escuchar uno a uno sus álbumes, desde el Oh Ah de 1995 hasta el Baby Ouh! de 2010, pasado por el Do the Bambi (2004) donde el dúo agrupa temas reinterpretados de o compuestos para obras de teatro, musicales y bandas sonoras de películas. De entre éstas, cuatro están inspiradas en la cinta de Godard, Weekend (1967), y una más es un cover a uno de los temas de Naranja mecánica (1971) de Kubrick, con Françoise recitando algunos diálogos al principio del tema, como si fuera Alex, el protagonista.

Ahora sólo queda disfrutar de la música de Stereo Total y hacer más llevadera la cruda post-electoral... Esto es todo por hoy. Nos leemos y escuchamos en la siguiente entrega.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Cocorico Canta el Gallo (10)

Experimentos genético-musicales con Philippe Katerine.


¿Alguna vez se han preguntado qué surgiría de la mezcla de Marilyn Manson y “Weird” Al Yankovic? Estoy seguro que jamás se lo habían planteado, lo mismo que tampoco habían escuchado sobre el posible resultado de ese experimento genético-musical. Su nombre es Philippe Katerine, compositor, cantante, actor y cineasta, amén de profesor de gimnasia de primaria, proyeccionista de cine rural itinerante y empleado de la armadora de autos Citroën. Todo un estuche de monerías, sin duda.

Así como Manson y Yankovic, este artista es un gusto adquirido, un excéntrico que no agrada a cualquiera. En cuestión de géneros ha transitado de la electrónica al rock, pasando por el llamado easy-listening, una etiqueta tan ambigua como la música que hace este hombre nacido en 1968, en el norte de Francia.

Yo lo descubrí el otoño pasado gracias al lanzamiento de su penúltima producción titulada Philippe Katerine. Sin haber escuchado jamás de él, la portada me pareció extrañísima pues muestra a un hombre medio calvo y un tanto obeso, con un rostro singular y un tanto estúpido, acompañado de una pareja de “edad”, todos en pose de retrato familiar. Y es que en verdad ese hombre y mujer en el fondo son su padre y madre, quienes lo acompañan en la canción Il veut faire un film (Él quiere hacer una película).
Portada del disco Philippe Katerine
 Al empezar la experiencia sonora, no pude evitar el sonreír por la sencillez de las canciones. Títulos como Bla bla bla –que habla de gente parloteando nomás bla bla bla- o Música de computadora –Katerine tarareando el “tema” de cierre de sesión de Windows, súbita y hermosamente acompañado de coros e instrumentos de cuerda, los cuales dan vuelta a nuestras expectativas- son sólo algunos ejemplos de su mezcla de extrema sencillez que roza en lo infantil. En cualquier caso, sea que se burle de nosotros o le ponga enjundia a su música, el resultado se expresa siempre en una sonrisa.



Sin embargo, no todos sus trabajos tienen esa alegría y ligereza, aunque todos poseen la misma excentricidad y provocación. El sonido general de su álbum de 2005, Robots après tout (Robots después de todo) es más oscuro y electrónico, como en el caso de Numéros (Números) cuya melodía sirve para vestir letras que en principio parecen absurdas, en este caso su obsesión por la muerte y su predilección por “los perros que dan miedo”. La ventaja para el escucha que no comprende francés (o que no pone atención a la letra) es que la interpretación y la melodía son suficientes para atrapar la atención.


En Le 20.04.2005, otro título de ese mismo disco, Katerine relata la ocasión en que se cruzó con Marine Le Pen, la líder del Frente Nacional, partido de ultraderecha que en los últimos años ha alcanzado niveles de popularidad importantes. La historia, que más que cantada es recitada, posee una musicalización monótona y de tonos industriales, la cual transmite la angustia del artista y de muchos franceses que ven en ese partido y en Le Pen un peligro para su país; algo así como un Hitler con piel de mujer… ¡y rubia!

Las opiniones entre prensa y público en su país natal son diversas, como apunté desde un principio. Mientras que algunos consideran que su aspecto a veces andrógino y su música comúnmente absurda esconden reflexiones e ideas audaces, otros más creen que se está burlando descaradamente de todo mundo.

            Genio o bufón, algunos de sus títulos han alcanzado notoriedad, ya sea en la lista de éxitos y/o en las boîtes de nuit o antros, como el famoso Louxor j’adore (Louxor me encanta), y de forma más reciente La Banane (El plátano), contenida en su mencionado álbum homónimo.  

En concreto, si buscan un artista tradicional que desde el primer acorde los enganche, nuestro regordete Katerine no es la opción adecuada. Sin embargo, si les gusta una propuesta dinámica, a veces lúdica y a veces densa, van por buen camino. Y si el francés no es su idioma, el primer acercamiento recomendado es a través de cualquier título de Philippe Katerine, cuyas letras sencillas eventualmente pueden ser traducidas y disfrutadas en toda su absurdez.


            Esto es todo por hoy. Nos leemos y escuchamos en el siguiente Cocorico.

Alonso Fragua –
fraguando@hotmail.com
www.twitter.com/fraguando
www.galloenchilado.blogspot.com

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cocorico Canta el Gallo (8)

AaRON y el gallo angloparlante.


El gallo también sabe cantar en inglés. Además de Phoenix y Daft Punk, existen otros exponentes de la música francesa que han ampliado sus horizontes gracias a la lingua franca internacional. AaRON es uno de ellos.

Acrónimo de Artificial Animals Riding On Neverland –nombre de su primer disco-, el dúo que nos ocupa hoy lo conforman Simon Buret y Olivier Coursier, el primero encargado de la voz, el piano y el violín, así como de las letras; el segundo también compositor y pianista, además de guitarrista.

Su música se inscribe en el “pop electrónico melancólico” o en el “pop electrónico con influencias de trip-hop y rock”. Etiquetas y géneros aparte, lo cierto es que AaRON tiene esa tristeza esperanzadora que Coldplay proyectaba en sus primeros trabajos; esa urgencia en la voz de Buret que invita a seguir escuchando, aunque la letra nos hable de la muerte de Mister K, un pez dorado “rayo de luz de mi cocina, la única pieza viva de mi mente…”.

Y es precisamente esta mascota acuática una de las responsables del éxito inicial del dúo. Este título, junto con U-Turn (Lili) fueron incluidos en la banda sonora de la cinta Je vais bien, ne t'en fais pas (2006), cuya recepción en crítica y público, y sus múltiples galardones significaron notoriedad para los músicos. Un año después, AaRON editaba su primer álbum, incluyendo las dos canciones mencionadas.

Dos discos de oro y varias ediciones especiales más tarde, Birds in the storm aparecería en las tiendas, en octubre de 2010. Con un sonido más rock en títulos como Ludlow L donde el bajo se apodera del espacio, y con la misma urgencia de esperanza pero con menos melancolía -el sencillo Seeds of gold, por ejemplo-, revistas como Les Inrockuptibles lo catalogaron de disco “brillante”, “iluminado en el interior”, “un pop atormentado que, a pesar de todo, te recibe con toda simpatía”.

 La recomendación general es escuchar con atención ambos discos, así como el EP Unplugged & Live, con versiones sinfónicas de U-Turn y un cover de Famous blue raincoat de Leonard Cohen. O si se prefiere, además de los títulos ya mencionados, otros para iniciarse en la experiencia AaRON podrían ser Rise, y Le tunnel d’or, una de sus pocas composiciones en francés, también disponible en versión desenchufada.

            Hasta aquí por hoy. Nos leemos y escuchamos en un próximo Cocorico.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Cocorico Canta el Gallo (7)

Manau: Co’ co’ co’ rapea el Gallo


La onda expansiva del rap llegó a Francia desde la década de los 80’s. Similar a lo que pasó en los EUA, este nuevo género y toda la cultura urbana en la que se inserta sirvieron para poner a la población negra en primer plano. En el caso galo, el primer joven noir que apareció como presentador de TV fue el rapero Sidney, en el programa H.I.P. H.O.P. de la cadena privada TF1.

Como en otros países, poco a poco el rap se fue transformando y, si bien siguen existiendo ejemplos más o menos “puros” -con la diferencia obvia del idioma, claro está-, es posible encontrar grupos que ofrecen una mezcla particular, más “francesa” y menos monótona en lo que a su base rítmica se refiere.

El rap céltico de Manau no necesita más explicación. Fusionando ritmos y melodías de Bretaña con letras rapeadas, el trío formado por Martial, Cédric y R.V. se dio a conocer en el verano de 1998 con el sencillo La Tribu de Dana. Incluido en el álbum Panique Celtique (Pánico céltico), La tribu… y el resto de los títulos son un ejemplo ideal de la apropiación de un género.


Si bien Panique Celtique fue el más “celta” de sus discos, Manau ofreció en cada una de sus producciones algo distinto, hasta su disolución en 2007. Las gaitas que se imponen a los scratchs, los violines que anteceden al flow o el acordeón que regresa en cada estrofa para transportar a los verdes campos y a la melancólica visión del mar del noroeste de Francia, son elementos característicos de su aporte musical primario.

En cuanto a las temáticas, el pasado y el presente se entrecruzan con mito y realidad. Para su primer éxito, Martial se inspiró en el libro La epopeya celta de Jean Markhale, de donde extrajo el relato de Dana, la hija de un dios adorado por una tribu asentada en Irlanda. Mientras que para L’Avenir Est Un Long Passé (El porvenir es un largo pasado) las dos guerras mundiales son el fondo para la reflexión sobre la violencia, la sinrazón y las realidades contemporáneas de Francia.

Ya para su segundo disco, Fest Noz de Paname (Fiesta bretona en París), las instrumentaciones célticas compartían el espacio sonoro con algo de bluegrassTout le monde a besoin de tout le monde (Todo el mundo necesita a todo el mundo)- o con un poco de jazz –Je jazz les couleurs (Yo jazeo los colores). Sin embargo, la calidad y originalidad en lo musical y en lo lírico seguían presentes y de moda.

Como recomendación final aquí les dejo un ejercicio: escuchen La Tribu… y Mais qui est la belette (Pero quién es la comadreja), ambos contenidos en Panique…, y luego regresen a Tri Martold y La Jument de Michao con Nolween Leroy (Cocorico #4).  ¿Soy sólo yo o se parecen?

Hasta el próximo Co’co’corico 

sábado, 1 de octubre de 2011

Yaron Herman y los Pianos Jacobinos

Yaron Herman no es francés, aunque vive en París. La razón para mencionar a este pianista israelita en este blog se debe a su participación en el festival Piano Jacobins que sucede en Toulouse desde hace 3 décadas.
Yaron Herman, todo un genio que transmite la música con todo el cuerpo.

Recién llegados a la Ciudad rosa cuando sucedió la edición 2010 nunca se nos ocurrió buscar boletos. En este año, queriendo aprovechar al máximo nuestros últimos días aquí, surgió la curiosidad de ir a una de las presentaciones. Fue Carlos quien el lunes pasado, 15 minutos antes de que iniciara el concierto de esa noche, nos habló para ofrecernos dos boletos que le acababan de regalar.

No sabíamos a quién escucharíamos, ni el tipo de repertorio que ofrecería este pianista anónimo. Sólo podíamos esperar lo mejor en este antiguo monasterio medieval donde en una sala -que sospecho fue una capilla alguna vez- dos pianos de cola iluminados por un juego de luces esperaban a ser usados para crear música.

La sorpresa no pudo ser más grande y agradable. El artista -cuyo nombre conociamos sólo por la información sobre los boletos- entró a la sala con unos jeans y una playera negra; nada de traje y corbata como hubiéramos esperado.

Desde los primeros segundos fue evidente que estábamos en una presentacion sin igual. No era un intérprete clásico ni tampoco contemporáneo -en el sentido de músicos como Stockhausen u otros similares. Era algo que, al menos yo, no habia experimentado de forma tan directa, tan viva.


Fue hasta la tercera o cuarta pieza que nos dimos cuenta de que probablemente todo su repertorio estaba basado en obras rock y/o pop del siglo XX, reinterpretadas con este estilo tan caracteristico, lleno de improvisación y a la vez tan preciso que estaba descubriendo.

Entre las canciones y artistas que identificamos durante los casi 60 minutos de recital, estaban No Surprises de Radiohead, fragmentos de Nirvana, Somewhere over the rainbow y un par más de melodías de películas clásicas de Hollywood. Incluso a mí me pareció identificar por unos segundos, la melodía de Super Mario Bros. -en su primera versión- que se escuchaba cada vez que el fontanero italiano se enfrentaba a Koopa.

Y así, entre expermientación musical y un recinto medieval, nos despedimos de la escena musical tolosana. Creo que no podría haber sido de mejor forma.

sábado, 16 de julio de 2011

Azul, blanco y rojo: La decepción en Toulouse

No hubo Marseillaise. No hubo bandera pintada con fuegos artificiales en el cielo. En su lugar, la música de Hollywood y Walt Disney acompañaron un espectáculo al que, para mi gusto, le faltó corazón (galo).

La antesala fue alegre y llena de variedad. Desde las 6 de la tarde, el pasaje Jean Juarès se empezó a llenar de gente, de la comida y bebida de los propios restaurantes que sacaban sus barras a la banqueta, y también de tres grupos musicales poco convencionales. O al menos, su forma de presentarse este día era poco convencional.

Primero estos primos franceses de AC/DC que interpretaba canciones de rock clásico como "Born to be wild", siempre con el vocalista portando un altavoz en lugar de micrófono:

En segundo lugar, en dirección a la Mediateca, donde se encontraba el escenario principal, estaba Le Comptoir des Fous, con su jazz alegre y un poco más galo -sé que el jazz no es francés, pero siempre me ha parecido un género que va muy bien con este país...

Y ya a unos pasos del escenario principal, esta extraña pero agradable experimentación sonora:

A eso de las 8 y media, como estaba anunciado, el concierto inició con una Orquesta de ciudadanos, que incluía niños y cantantes no profesionales que declamaron un poco sobre los valores de Francia -la típica "igualdad, libertad y fraternidad"- en voz de pequeños de distintas razas, desde el franco-francés bien rubio, hasta el ni{ño francés de origen africano.


Luego, un preámbulo rap interesante, para finalmente llegar a Cali, artista que disfruté bastante y que ofreció un espectáculo lleno de energía y que en varios momentos puso a cantar y aplaudir a una asistencia que me pareció fría, sobre todo considerando que era el día de su Fiesta Nacional.

Hasta aquí, todo bien. La decepción vino con los fuegos artificiales, los cuales fueron disparados desde la Mediateca José Cabanis, y cuyo arco sirvió para colocar algunos artefactos pirotécnicos que daban vueltas y formaban distintas figuras.

Lo primero que los oídos de todos escuchamos como musicalización del espectáculo fue el tema principal de Los piratas del Caribe. A manera de broma, yo justificaba la selección: "Claro, el protagonista es Johnny Deep, el cual está casado con una francesa. ¡Es obvio!"

La siguiente, otro tema de película gringa, que no pudimos identificar pero que, nuevamente, no tenía nada de francés. De pronto, Yann Tiersen y una de sus composiciones para Amèlie pusieron el tono galo al asunto, pero sólo por unos minutos, pues vendría después Misirlou, incluída en Pulp Fiction, y luego uno de los tantas composiciones de Danny Elfman para alguna película de Burton -que otra vez no pude reconocer bien.

"Ah, claro. Mira: en Pulp Fiction Travolta le cuenta en una escena al personaje de Samuel L. Jackson que los franceses ahogan sus papas en mayonesa... Ahí está la relación, ¿que no la ves?", bromeaba de nuevo ya en franco estado de decepción.

Lo único que podía salvar la noche era un gran final con luces azules, blancas y rojas pintando el cielo de este 14 de julio. Nunca llegaron... Como tampoco llegó la silueta del castillo de Disneyland elevándose al fondo de la Mediateca, pero juro que faltaron segundos para que eso sucediera...

jueves, 14 de julio de 2011

Azul, blanco y rojo


Hoy será mi primer 14 de julio en Francia. La noche promete fuegos artificiales, música y mucho colorido, todo en el pasaje de Jean Juarés, a unas cuadras de casa. Como plato fuerte, el ayuntamiento de Toulouse traerá al cantante Cali, originario de Perpignan, la ciudad catalana más importante de Francia.

Según su ficha de Wikipedia en francés, Cali está "a medio camino entre la chanson y el rock, reivindicándose como un artista preocupado por los problemas de la sociedad y del mundo, y quien no duda en mostrar su postura públicamente. Muchas de sus canciones intentan ser testimonios sobre la dificultad y la alegría de amar en este principio de siglo".
Cali y su canción Resistance, en vivo

De acuerdo a la prensa local, para esta noche la asistencia esperada será de ¡190 mil personas! Veremos si lo aguantamos. Al menos me gustaría escuchar la Marseillaise en vivo y luego retachar a domir para mañana estar frescos para mi primer bautizo católico franco-latino, en un pequeño pueblito enclavado en los Pirineos. ¡Toda una experiencia también!

El himno nacional francés, versión rock...


...y en su versión tradicional, con subtítulos en español.

lunes, 11 de julio de 2011

Cocorico Canta El Gallo (5)

Última entrega de la calomna Cocorico, aparecida en Los Subterráneos a principios del mes. Esperen el siguiente mes un poco de ¡rap franchute!

Llámenme Johnny


Jean-Philippe Smet es el verdadero nombre de Johnny Hallyday, personaje amado por unos, ridiculizado por otros, fotografiado por cientos, y comentado y escuchado por millones a lo largo de más de 50 años de carrera.

Sea cual fuere la opinión sobre su persona o su obra, lo que no pueden negar los franceses es su posición de ícono. En él, en una sola figura y una sola voz, la música tiene un registro de la evolución del rock cantado en francés.


Como muchos roqueros de los 60’s surgidos fuera de EUA o del Reino Unido,  interpretó versiones de melodías catapultadas por otros en inglés. Entre su repertorio se cuentan Itsy Bitsy Teenie Weenie Yellow Polka Dot Bikini (El bikini amarrillo en México), Black is black de Los Bravos y muchas otras de Elvis, de quien es admirador desde el inicio.

Lo que sólo una figura como Hallyday puede contar es la colaboración de Jimmy Page en Psychédélic y À tout casser; el hospedar a Bob Dylan durante una estancia en París en 1966; el actuar en una película de Godard (Détective de 1985) o en una laureada en el Festival de Venecia (L’homme du train de 2002); o el ser en parte responsable de la carrera de Jimi Hendrix, ya que fue en uno de sus conciertos, en octubre de 1966, que la leyenda de la guitarra, con su recién formada Jimi Hendrix Experience, empezó a darse a conocer*.

¡Con Jimmy Page en la guitarra!

Contar la historia completa de este fenómeno sería motivo de varias biografías, como las que abundan en el mercado. Para dar una idea de su carrera, algunas cifras ayudan: más de mil canciones, 38 discos de oro y 18 de platino, 100 millones de álbumes vendidos, 400 giras y 15 millones de espectadores, y esto hasta principios de este siglo.*

Ya en terrenos menos fríos, hay que decir que la propuesta musical de Smet es tan amplia como su propia carrera. En un extremo del abanico encontramos las melodías cursis de sus primeros años, muy en el tono del rock and roll de los 50’s, rodeado de una fanaticada frenética muy a lo teen star. Temas como Je suis l’idole de jeunes (Soy el ídolo de los jóvenes), Be bop a lula (cantada en inglés) o Frankie et Johnny son testigos de ello.

También hay un Johnny bien instalado en el sonido y el ambiente sesenteros con Maintenant ou jamais (Ahora o nunca) y La génération perdue (La generación perdida), con esos metales que ponen el acento en el momento preciso; o Si j’étais un charpentier (Si yo fuera un carpintero) y la ya mencionada Psychédélic con sus letras “inmorales” sobre carpinteros casados con una tal María a punto de parir, o sobre ver sonidos y oír colores mientras el protagonista se transforma en humo…

Si yo fuera un carpintero, en vivo en el Stade de France (1998) 
con un ligero ritmo entre bluserón y caribeñón.

Otro género que no le es ajeno es el blues, con discos como Nashville 84 o Destination Vegas, para aterrizar finalmente en el siglo XXI con un sonido rock  más duro, y con una voz rasposa que no oculta las miles de horas invertidas los escenarios y estudios. Para comprobar esto último, Guitar Hero, Tanagra o cualquier otro título del disco Jamais seul (Nunca solo) de 2011.

Hallyday en el siglo XXI

¡Larga vida a Jean-Philippe Smet! Nos leemos y escuchamos en otro Cocorico.

*Datos obtenidos del libro Johnny Hallyday de A à Z de Anthony Martin. Edit. Music Book, 2003.

Alonso Fragua
fraguando@hotmail.com
Twitter: @esquizz0

jueves, 7 de julio de 2011

La Fiesta de la Música en Toulouse

Sonoridades brasileiras, en las calles de Toulouse.
La Fête de la musique se celebra desde los tiempo de Mitterand el 21 de junio, día del inicio del verano. Poco a poco, esta celebración se ha extendido por todo el mundo y hoy una centena de países tienen alguna actividad relacionada.

En la ciudad de Puebla, por ejemplo, recuerdo que hace poco más de 10 años, el Sindicato de Músicos organizó un acto en esta fecha para establecer un Record Guiness, al proponer el espectáculo musical ininterrumpido más largo del mundo. La idea era tener a varios grupos tocando sin parar en distintos escenarios, un primer año por 24 horas, y cada año aumentando hasta llegar a dos, tres o más días. Desconozco si siguen haciéndolo, pero este año, el ayuntamiento invitó a diversos eventos en diferentes plazas, no sólo el 21 sino a lo largo de más días.

Los tambores de la Madre África en el corazón de la Ciudad rosa.
Regresando a Francia, y en particular a Toulouse, la experiencia de la Fête de la musique es algo que me sigue soprendiendo. Tan sólo unos días después de notar una cierta "pasividad" del público en Río Loco, la locura que se extendió por las calles de la Ciudad rosa fue particularmente contrastante. Como diría Ana, mi amiga argentina, jamás había visto tanta gente en mi vida. Era como si no hubiera quedado un solo edificio ocupado y la gente hubiera decidido invadir la ciudad, escuchar música, saltar, y, desgraciadamente, beber hasta vomitar.

El boulevard Metz, cerca de las 8 de la noche.
La masa humana se extendía  hasta el Puente Nuevo.
Cerca de las 4 empezaron las primeras presentaciones en el escenario que el ayuntamiento colocó en el Capitole. Ahí escuché un par de canciones de los roqueros de Dancers in red, cuyo sonido y energía me agradaron bastante.

Dancers in red

Después iniciamos el recorrido por todas las calles y plazas alrededor del centro, listos a descubrir sonidos y también sabores. Hay que saber que ese día, además de que toda expresión musical está permitida, otras muchas cosas que regularmente requieren permiso, como los puestos callejeros de comida, son tolerados. Cualquier otro momento, el poner un puesto de tacos requeriría de trámites engorrosos. El 21 de julio no. ¿Quieres sacar una cubeta y vender cervezas a 1 o dos euros? ¡También puedes!

Este es el segundo año que Banja decide vender tacos al pastor en este día:
ningún permiso, ninguna "cuota", muchos clientes.

Y en el plano estrictamente musical, cualquiera con un triángulo, o unas maracas o una banda más armada se puede apropiar de una plaza y montar su espectáculo, ya sea por el placer de compartir su talento o con la intención de pasar el sombrero.

Algunos Dj ofrecían sus sets originales, otros funcionaban como rocolas humanas
Así, ese día escuchamos música africana, árabe, un par de batucadas, un grupo de chicos de no más de 14 años que interpretaban covers de los Red Hot Chili Peppers que decidieron colocarse frente a una estación de metro, varios Dj's apostados afuera de bares o restaurantes (cuyos repertorios incluían desde David Guetta hasta Michael Jackson), un poco de chanson, de jazz, de blues, rock, metal y más, mucho más.

Con o sin amplificador, en una esquina o una cuchilla.


La Monja roquera, colocada a las puertas de la Iglesia de Taur.
A un lado, una pantalla compartía la letra de su canción.

Algunos grupos que contaban con el apoyo de negocios, se presentaron sobre tarimas
y con ingenieros de sonido supervisando la calidad.

A pesar de la variedad, lo que me pareció más interesante fue el ver la reacción de la gente; la forma en que los tolosinos aprovechan ese día para desgreñarse, sacar toda su energía y, en algunos casos, olvidarse de sus "modales" y de las restricciones sociales.

Para la anécdota:
El último grupo que escuchamos fue uno tradicionalmente sureño, llamada "banda", compuesto por metales -saxofón, trompeta, trombón y tuba- y cuyo repertorio incluye melodías francesas, pero también españolas -muy en el ambiente taurino-. El climax de su presentación, al menos para mí, fue cuando tocaron ¡La Adelita! Aunque aquí la conocer como Caracas, saben su nombre original aunque no su significado histórico. Lo que les gusta es la melodía jovial.

El día se acabó cerca de las 10 de la noche,
pero la Fiesta de la Música siguió hasta las 5 de la mañana...