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lunes, 17 de septiembre de 2012

Cocorico Canta el Gallo (12)


Los Hijos de #$% altruistas 


Como los aniversarios, el concierto de los Enfoirés sucede una vez al año. Además de su carácter artístico, su objetivo humanitario los convierte en todo un acontecimiento desde 1986.

Pero, ¿qué o quiénes son Les Enfoirés? Simplemente el concepto que agrupa cada 12 meses a algunas de las estrellas más importantes de la escena musical francófona -y uno que otro colado- con la meta de recaudar fondos para los Restos du Cœur (Restaurantes del Corazón), asociación fundada por el cómico Coluche que ha construido comedores y albergues gratuitos para la gente que lo requiere.

Lo anterior, sin embargo, no nos revela el significado de la palabra “enfoiré”. La anécdota cuenta que Coluche, al recibir el rechazo de ciertas figuras al pedirles su apoyo dijo que eran una banda de “hijos de #$%” o de “enfoiré” y el nombre permaneció hasta nuestros días.

El cómico Coluche

No obstante, hay figuras que desde el primer año aportan su talento para la grabación del disco y para la gira de conciertos que recorre el Hexágono, aunque otras –nunca faltan…- participan un año sí y al otro no, dependiendo de su agenda de relaciones públicas.

En el grupo de incondicionales tenemos a Jean-Jacques Goldman, el cual nunca ha faltado a la cita y es uno de los compositores y productores galos más prolíficos de todos los tiempos; autor de gran parte del repertorio de Céline Dion, por ejemplo, o de varias de Johnny Hallyday (Cocorico #5), participante en ocho ocasiones desde 1999.

Goldman es también el responsable de La canción de los Restaurantes del Corazón que identificó en un principio a la banda:

Hoy ya no tenemos el derecho / de tener frío, ni de tener hambre / Adiós al cada quien por su cuenta / cuando pienso en ti, pienso en mí / No te prometo la gran velada / solo de comer y de beber / Un poco de pan y calor / en los Restaurantes / en los Restaurantes del Corazón / 

No es en verdad mi culpa / si hay gente que tiene hambre / pero sí la será si no haga nada por cambiarlo.

Ici Les Enfoirés (2009)

La primera alineación incluía, además de a Goldman, al legendario Yves Montad, a Nathalie Baye, a Michel Drucker y al futbolista Michel Platini. Con todos ellos, Coluche se presentó por primera vez en televisión en diciembre de ‘86. El concepto reaparecería en un estudio de TV los dos años siguientes, concretando el primer recital en el Zénith de Paris hasta el 89, además de recorrer algunas otras ciudades.

A partir de 1992, el fenómeno institucionalizaría el concierto en Paris a difundirse en directo, más el lanzamiento del álbum recopilando el esfuerzo. Y a partir de este siglo, una gira por diversas ciudades. Todas las ganancias, desde el principio, mantienen a los Restos du Cœur en pie.

De la misma forma que la alineación es variada, así también su repertorio. Éste incluye desde las canciones que han hecho famosas a sus estrellas –siempre interpretadas por alguien distinto a su responsable original- lo mismo que éxitos en inglés, como Everything I do, I do it for you del canadiense Brian Adams. En total, canciones de casi 300 intérpretes han sido usadas por los Enfoirés.
 Un jour de plus au paradis (original de Phil Collins)

Algunas de las figuras conocidas por el público mexicano y que han sido enfoirizados al menos una vez son Alizée, Jane Barkin y Carla Brunni, lo mismo que Éric Cantona, Alain Delon, Jean Reno y Zinedine Zidane, estos últimos -como todos los actores y deportistas- formando parte del espectáculo general, más que como apoyo coral.

Una recomendación puntual para terminar hoy es la canción On demande pas a la lune (No le pido a la luna), original de Indochine –grupo de rock del que hablaremos en la próxima entrega. En 2011, con una letra diferente y ad hoc, fue el sencillo de estos Hijos de #$% quienes desde 1998 reúnen a entre 8 y 12 millones de telespectadores el día de su recital, equivalente a más del 50 por ciento de la audiencia en Francia.
On demande pas a la lune (2011)

Como diría la actriz y cantante Mimie Mathie, “los Enfoirés, para mí, son tan importantes como el aniversario de mis padres”.

Twitter: @fraguando




lunes, 9 de julio de 2012

Cocorico Canta el Gallo (11)


Baguettes y salchichas con Stereo Total


Stereo Total es una prueba de que la música rompe fronteras y cura heridas, en este caso históricas. Rivales encarnizados en las dos guerras mundiales y previamente en 1870, Francia y Alemania se unieron musicalmente desde hace más de una década a través de este dúo bastante peculiar.

De fácil y juguetona escucha, su definición se complica si atendemos a la gente de Saperlipopette (Ibero 90.9 FM): ”40% yéyétronic, 20% R’n’R, 10% punkrock, 3% efectos electrónicos, 4% beat francés de los 60’s, 7% diletantismo genial, 1.5% cosmonauta, 10% sintetizadores muy viejos, 10% 8-bit Amiga-sampling, 10% amplificadores de transistor, 1% instrumentos muy caros y avanzados, más una producción minimalista”.

Lo más sencillo, como siempre, es olvidarnos de estas etiquetas y sacar nuestras propias conclusiones. Sin embargo, la mezcla ecléctica descrita arriba da una idea de lo que podemos esperar de este dueto franco-alemán, cuyas canciones pueden estar en la lengua del Gallo o en la de Goethe, obviamente, pero también en japonés, español o turco.

Para comprender su eclecticismo y extravagancia basta echar un vistazo a la historia de la banda contenida en su página web. Ahí, Brezel Göring cuenta que la primera colaboración artística con Françoise Cactus –su pareja sentimental asimismo- fue “una grabación de 10 minutos de una receta de cocina en donde cada ingrediente tenía una connotación sexual”.

En cuanto a su versatilidad lingüística no podemos pasar por alto su versión de No controles, original de Nacho Cano e interpretada por Olé Olé, Flans y hasta los satelucos de Cafeta. Quizá no es la mejor (yo me quedo con la de los Tacubos) pero sí sirve para adelantar lo que podemos esperar de ellos.


En ese mismo álbum, titulado precisamente No controles (2009), encontramos que sus 15 títulos son cantados en español. Entre ellos destaca Amo amor a tres, unos de sus  temas más conocidos que ya habían interpretado en alemán (Liebe zu dritt) y en francés (L’amour à trois). 

Lo que yo amo
Es hacer el amor,
Especialmente a tres…
Sé que está pasado,
Totalmente hippy
Pero lo proclamo:
Amo amor a tres.

Moi ce que j'aime
C'est faire l'amour
Spécialement à trois.
Je sais c'est démodé
Ça fait hippie complet
Mais je le crie sur les toits
J'aime l'amour trois.


Lo que yo amo
Son las caricias
A cuatro manos.
Si hay uno cansado
El otro preparado
¡Uh! ¡Es el amor a tres!

Moi ce que j'adore
C'est les petits
Caresses à 4 mains.
Si l'un des 2 s'endort
L'autre s'occupe de moi
Ouh! Voilà l'amour trois.



Desde su primer álbum, Oh Ah, su sonido y propuesta artística quedó clara. El primer título, Dactylo Rock (en alemán), cuenta la historia de una secretaria escribiendo una carta de amor, intercalando palabrería romántica con signos de puntuación. La instrumentalización incluye una máquina de escribir que incluso se avienta un solo. C’est la morte (Es la muerte) es una canción sin narrativa alguna pero llena de sonoridad y carácter lúdico. Para componerla, Françoise preguntó en bares de Berlín las frases que la gente conocía en francés y con ellas armó una rolita que habla de baguettes, cabarets, un general paseando por los Champs Ellysées, la guillotina, l’amour y la Côte d’Azur.


Con casi 20 años de carrera, el hacer una síntesis de sus éxitos y peculiaridades se vuelve complejo en un espacio tan pequeño. La recomendación esta vez es escuchar uno a uno sus álbumes, desde el Oh Ah de 1995 hasta el Baby Ouh! de 2010, pasado por el Do the Bambi (2004) donde el dúo agrupa temas reinterpretados de o compuestos para obras de teatro, musicales y bandas sonoras de películas. De entre éstas, cuatro están inspiradas en la cinta de Godard, Weekend (1967), y una más es un cover a uno de los temas de Naranja mecánica (1971) de Kubrick, con Françoise recitando algunos diálogos al principio del tema, como si fuera Alex, el protagonista.

Ahora sólo queda disfrutar de la música de Stereo Total y hacer más llevadera la cruda post-electoral... Esto es todo por hoy. Nos leemos y escuchamos en la siguiente entrega.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Cocorico Canta el Gallo (10)

Experimentos genético-musicales con Philippe Katerine.


¿Alguna vez se han preguntado qué surgiría de la mezcla de Marilyn Manson y “Weird” Al Yankovic? Estoy seguro que jamás se lo habían planteado, lo mismo que tampoco habían escuchado sobre el posible resultado de ese experimento genético-musical. Su nombre es Philippe Katerine, compositor, cantante, actor y cineasta, amén de profesor de gimnasia de primaria, proyeccionista de cine rural itinerante y empleado de la armadora de autos Citroën. Todo un estuche de monerías, sin duda.

Así como Manson y Yankovic, este artista es un gusto adquirido, un excéntrico que no agrada a cualquiera. En cuestión de géneros ha transitado de la electrónica al rock, pasando por el llamado easy-listening, una etiqueta tan ambigua como la música que hace este hombre nacido en 1968, en el norte de Francia.

Yo lo descubrí el otoño pasado gracias al lanzamiento de su penúltima producción titulada Philippe Katerine. Sin haber escuchado jamás de él, la portada me pareció extrañísima pues muestra a un hombre medio calvo y un tanto obeso, con un rostro singular y un tanto estúpido, acompañado de una pareja de “edad”, todos en pose de retrato familiar. Y es que en verdad ese hombre y mujer en el fondo son su padre y madre, quienes lo acompañan en la canción Il veut faire un film (Él quiere hacer una película).
Portada del disco Philippe Katerine
 Al empezar la experiencia sonora, no pude evitar el sonreír por la sencillez de las canciones. Títulos como Bla bla bla –que habla de gente parloteando nomás bla bla bla- o Música de computadora –Katerine tarareando el “tema” de cierre de sesión de Windows, súbita y hermosamente acompañado de coros e instrumentos de cuerda, los cuales dan vuelta a nuestras expectativas- son sólo algunos ejemplos de su mezcla de extrema sencillez que roza en lo infantil. En cualquier caso, sea que se burle de nosotros o le ponga enjundia a su música, el resultado se expresa siempre en una sonrisa.



Sin embargo, no todos sus trabajos tienen esa alegría y ligereza, aunque todos poseen la misma excentricidad y provocación. El sonido general de su álbum de 2005, Robots après tout (Robots después de todo) es más oscuro y electrónico, como en el caso de Numéros (Números) cuya melodía sirve para vestir letras que en principio parecen absurdas, en este caso su obsesión por la muerte y su predilección por “los perros que dan miedo”. La ventaja para el escucha que no comprende francés (o que no pone atención a la letra) es que la interpretación y la melodía son suficientes para atrapar la atención.


En Le 20.04.2005, otro título de ese mismo disco, Katerine relata la ocasión en que se cruzó con Marine Le Pen, la líder del Frente Nacional, partido de ultraderecha que en los últimos años ha alcanzado niveles de popularidad importantes. La historia, que más que cantada es recitada, posee una musicalización monótona y de tonos industriales, la cual transmite la angustia del artista y de muchos franceses que ven en ese partido y en Le Pen un peligro para su país; algo así como un Hitler con piel de mujer… ¡y rubia!

Las opiniones entre prensa y público en su país natal son diversas, como apunté desde un principio. Mientras que algunos consideran que su aspecto a veces andrógino y su música comúnmente absurda esconden reflexiones e ideas audaces, otros más creen que se está burlando descaradamente de todo mundo.

            Genio o bufón, algunos de sus títulos han alcanzado notoriedad, ya sea en la lista de éxitos y/o en las boîtes de nuit o antros, como el famoso Louxor j’adore (Louxor me encanta), y de forma más reciente La Banane (El plátano), contenida en su mencionado álbum homónimo.  

En concreto, si buscan un artista tradicional que desde el primer acorde los enganche, nuestro regordete Katerine no es la opción adecuada. Sin embargo, si les gusta una propuesta dinámica, a veces lúdica y a veces densa, van por buen camino. Y si el francés no es su idioma, el primer acercamiento recomendado es a través de cualquier título de Philippe Katerine, cuyas letras sencillas eventualmente pueden ser traducidas y disfrutadas en toda su absurdez.


            Esto es todo por hoy. Nos leemos y escuchamos en el siguiente Cocorico.

Alonso Fragua –
fraguando@hotmail.com
www.twitter.com/fraguando
www.galloenchilado.blogspot.com

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cocorico Canta el Gallo (8)

AaRON y el gallo angloparlante.


El gallo también sabe cantar en inglés. Además de Phoenix y Daft Punk, existen otros exponentes de la música francesa que han ampliado sus horizontes gracias a la lingua franca internacional. AaRON es uno de ellos.

Acrónimo de Artificial Animals Riding On Neverland –nombre de su primer disco-, el dúo que nos ocupa hoy lo conforman Simon Buret y Olivier Coursier, el primero encargado de la voz, el piano y el violín, así como de las letras; el segundo también compositor y pianista, además de guitarrista.

Su música se inscribe en el “pop electrónico melancólico” o en el “pop electrónico con influencias de trip-hop y rock”. Etiquetas y géneros aparte, lo cierto es que AaRON tiene esa tristeza esperanzadora que Coldplay proyectaba en sus primeros trabajos; esa urgencia en la voz de Buret que invita a seguir escuchando, aunque la letra nos hable de la muerte de Mister K, un pez dorado “rayo de luz de mi cocina, la única pieza viva de mi mente…”.

Y es precisamente esta mascota acuática una de las responsables del éxito inicial del dúo. Este título, junto con U-Turn (Lili) fueron incluidos en la banda sonora de la cinta Je vais bien, ne t'en fais pas (2006), cuya recepción en crítica y público, y sus múltiples galardones significaron notoriedad para los músicos. Un año después, AaRON editaba su primer álbum, incluyendo las dos canciones mencionadas.

Dos discos de oro y varias ediciones especiales más tarde, Birds in the storm aparecería en las tiendas, en octubre de 2010. Con un sonido más rock en títulos como Ludlow L donde el bajo se apodera del espacio, y con la misma urgencia de esperanza pero con menos melancolía -el sencillo Seeds of gold, por ejemplo-, revistas como Les Inrockuptibles lo catalogaron de disco “brillante”, “iluminado en el interior”, “un pop atormentado que, a pesar de todo, te recibe con toda simpatía”.

 La recomendación general es escuchar con atención ambos discos, así como el EP Unplugged & Live, con versiones sinfónicas de U-Turn y un cover de Famous blue raincoat de Leonard Cohen. O si se prefiere, además de los títulos ya mencionados, otros para iniciarse en la experiencia AaRON podrían ser Rise, y Le tunnel d’or, una de sus pocas composiciones en francés, también disponible en versión desenchufada.

            Hasta aquí por hoy. Nos leemos y escuchamos en un próximo Cocorico.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Cocorico Canta el Gallo (7)

Manau: Co’ co’ co’ rapea el Gallo


La onda expansiva del rap llegó a Francia desde la década de los 80’s. Similar a lo que pasó en los EUA, este nuevo género y toda la cultura urbana en la que se inserta sirvieron para poner a la población negra en primer plano. En el caso galo, el primer joven noir que apareció como presentador de TV fue el rapero Sidney, en el programa H.I.P. H.O.P. de la cadena privada TF1.

Como en otros países, poco a poco el rap se fue transformando y, si bien siguen existiendo ejemplos más o menos “puros” -con la diferencia obvia del idioma, claro está-, es posible encontrar grupos que ofrecen una mezcla particular, más “francesa” y menos monótona en lo que a su base rítmica se refiere.

El rap céltico de Manau no necesita más explicación. Fusionando ritmos y melodías de Bretaña con letras rapeadas, el trío formado por Martial, Cédric y R.V. se dio a conocer en el verano de 1998 con el sencillo La Tribu de Dana. Incluido en el álbum Panique Celtique (Pánico céltico), La tribu… y el resto de los títulos son un ejemplo ideal de la apropiación de un género.


Si bien Panique Celtique fue el más “celta” de sus discos, Manau ofreció en cada una de sus producciones algo distinto, hasta su disolución en 2007. Las gaitas que se imponen a los scratchs, los violines que anteceden al flow o el acordeón que regresa en cada estrofa para transportar a los verdes campos y a la melancólica visión del mar del noroeste de Francia, son elementos característicos de su aporte musical primario.

En cuanto a las temáticas, el pasado y el presente se entrecruzan con mito y realidad. Para su primer éxito, Martial se inspiró en el libro La epopeya celta de Jean Markhale, de donde extrajo el relato de Dana, la hija de un dios adorado por una tribu asentada en Irlanda. Mientras que para L’Avenir Est Un Long Passé (El porvenir es un largo pasado) las dos guerras mundiales son el fondo para la reflexión sobre la violencia, la sinrazón y las realidades contemporáneas de Francia.

Ya para su segundo disco, Fest Noz de Paname (Fiesta bretona en París), las instrumentaciones célticas compartían el espacio sonoro con algo de bluegrassTout le monde a besoin de tout le monde (Todo el mundo necesita a todo el mundo)- o con un poco de jazz –Je jazz les couleurs (Yo jazeo los colores). Sin embargo, la calidad y originalidad en lo musical y en lo lírico seguían presentes y de moda.

Como recomendación final aquí les dejo un ejercicio: escuchen La Tribu… y Mais qui est la belette (Pero quién es la comadreja), ambos contenidos en Panique…, y luego regresen a Tri Martold y La Jument de Michao con Nolween Leroy (Cocorico #4).  ¿Soy sólo yo o se parecen?

Hasta el próximo Co’co’corico 

lunes, 11 de julio de 2011

Cocorico Canta El Gallo (5)

Última entrega de la calomna Cocorico, aparecida en Los Subterráneos a principios del mes. Esperen el siguiente mes un poco de ¡rap franchute!

Llámenme Johnny


Jean-Philippe Smet es el verdadero nombre de Johnny Hallyday, personaje amado por unos, ridiculizado por otros, fotografiado por cientos, y comentado y escuchado por millones a lo largo de más de 50 años de carrera.

Sea cual fuere la opinión sobre su persona o su obra, lo que no pueden negar los franceses es su posición de ícono. En él, en una sola figura y una sola voz, la música tiene un registro de la evolución del rock cantado en francés.


Como muchos roqueros de los 60’s surgidos fuera de EUA o del Reino Unido,  interpretó versiones de melodías catapultadas por otros en inglés. Entre su repertorio se cuentan Itsy Bitsy Teenie Weenie Yellow Polka Dot Bikini (El bikini amarrillo en México), Black is black de Los Bravos y muchas otras de Elvis, de quien es admirador desde el inicio.

Lo que sólo una figura como Hallyday puede contar es la colaboración de Jimmy Page en Psychédélic y À tout casser; el hospedar a Bob Dylan durante una estancia en París en 1966; el actuar en una película de Godard (Détective de 1985) o en una laureada en el Festival de Venecia (L’homme du train de 2002); o el ser en parte responsable de la carrera de Jimi Hendrix, ya que fue en uno de sus conciertos, en octubre de 1966, que la leyenda de la guitarra, con su recién formada Jimi Hendrix Experience, empezó a darse a conocer*.

¡Con Jimmy Page en la guitarra!

Contar la historia completa de este fenómeno sería motivo de varias biografías, como las que abundan en el mercado. Para dar una idea de su carrera, algunas cifras ayudan: más de mil canciones, 38 discos de oro y 18 de platino, 100 millones de álbumes vendidos, 400 giras y 15 millones de espectadores, y esto hasta principios de este siglo.*

Ya en terrenos menos fríos, hay que decir que la propuesta musical de Smet es tan amplia como su propia carrera. En un extremo del abanico encontramos las melodías cursis de sus primeros años, muy en el tono del rock and roll de los 50’s, rodeado de una fanaticada frenética muy a lo teen star. Temas como Je suis l’idole de jeunes (Soy el ídolo de los jóvenes), Be bop a lula (cantada en inglés) o Frankie et Johnny son testigos de ello.

También hay un Johnny bien instalado en el sonido y el ambiente sesenteros con Maintenant ou jamais (Ahora o nunca) y La génération perdue (La generación perdida), con esos metales que ponen el acento en el momento preciso; o Si j’étais un charpentier (Si yo fuera un carpintero) y la ya mencionada Psychédélic con sus letras “inmorales” sobre carpinteros casados con una tal María a punto de parir, o sobre ver sonidos y oír colores mientras el protagonista se transforma en humo…

Si yo fuera un carpintero, en vivo en el Stade de France (1998) 
con un ligero ritmo entre bluserón y caribeñón.

Otro género que no le es ajeno es el blues, con discos como Nashville 84 o Destination Vegas, para aterrizar finalmente en el siglo XXI con un sonido rock  más duro, y con una voz rasposa que no oculta las miles de horas invertidas los escenarios y estudios. Para comprobar esto último, Guitar Hero, Tanagra o cualquier otro título del disco Jamais seul (Nunca solo) de 2011.

Hallyday en el siglo XXI

¡Larga vida a Jean-Philippe Smet! Nos leemos y escuchamos en otro Cocorico.

*Datos obtenidos del libro Johnny Hallyday de A à Z de Anthony Martin. Edit. Music Book, 2003.

Alonso Fragua
fraguando@hotmail.com
Twitter: @esquizz0

sábado, 11 de junio de 2011

Cocorico Canta El Gallo (4)

Y aquí va la cuarta y hasta ahora última. Cocinandose una más sobre Johnny Hallyday, la leyenda del rock francés.

Bretonne: Nolwenn Leroy y las lenguas del Gallo


El multiculturalismo para el que estaba preparado en estas tierras galas incluía un poco de Islam, una pizca de mandarín, cantonés, vietnamita y similares, algunas muestras del poder hispano/latino, un toque nórdico, un par de english y irish pubs, y varias ejemplos de las antiguas colonias del “África Negra”. Eso era antes de poner pie por acá.

            Cuando desembarqué en Bretaña, al noroeste del país, mi sentimiento de ignorancia fue mayúsculo. Había obviado el hecho de que, antes de la construcción de la Francia que hoy conocemos –heredera de la lengua de Molière y del impulso dado por Francisco I, Luis XIV, Napoleón y tantos más- ya existían culturas asentadas en este territorio que dejaron vestigios de distintas formas. Algunas de éstas luchan aún por sobrevivir a través de la lengua, como el bretón de aquellos primos del Rey Arturo, y el occitano, hermano de las lenguas romances, por mencionar unas pocas.

Cruz occitana, símbolo de una cultura en resistencia
            Interesado entonces por este asunto, me topé con Nolwenn Leroy, cantante bretona que saltó a la escena musical tras su victoria en la segunda edición del reality Star Academy, en diciembre de 2002. Desde entonces, Nolwenn ha lanzado cuatro discos de estudio y uno registrado en vivo. El último de ellos lleva por nombre Bretonne (2010), donde la cantante retoma canciones tradicionales en bretón, así como temas medievales originales de sus primos del otro lado del Canal de la Mancha.

Postales desde Bretaña.

De esta forma, el álbum ofrece sonoridades alegres construidas con vientos y cuerdas celtas, donde el acompañamiento vocal está dado por una lengua que suena extraña pero dulce; versos que hablan de tiempos y lugares lejanos, algunas veces; de tradiciones vivas y presentes, otras tantas.

El caso de la señorita Leroy no es único pero sí el que más alcance mediático tiene, no sólo por razones meramente musicales, con más de 500 mil copias vendidas hasta abril pasado y alcanzando el número uno en ventas. También un artículo del 10 de marzo de este año, de la revista Le Nouvel Observateur aumentó la popularidad del álbum.

Marine Le Pen, abanderada del FN

Para la propia cantante y algunos analistas, la crítica al material discográfico establecía de forma sutil una relación entre éste y el Frente Nacional (FN), partido de ultraderecha abanderado por Marine Le Pen. ¿Las razones? Que tanto el disco como el FN ponderan la riqueza regional sobre la cultura de los millones de inmigrantes que pueblan el territorio francés. Y eso, en una Europa que desde el fin de la Segunda Guerra teme el renacimiento del fascismo, fue suficiente para encender la mecha por unas semanas.

            En fin… Musicalmente, les aseguro que la dulce voz de Nolwenn y sus arreglos celtas valen mucho la pena. Así que los invito a tomar el enorme riesgo de ser adoctrinados por madame Leroy y temas como el incendiario Tri martold (Tres jóvenes marineros) o peor, el polémico La jument de Michao (La yegua de Michao).


Nos leemos y escuchamos en otro Cocorico.

Alonso Fragua
fraguando@hotmail.com
www.galloenchilado.blogspot.com

Cocorico Canta El Gallo (3)

Por distintos olvidos, no había subido aquí la tercera y cuarta entrega de Cocorico aunque en la página de Los Subterráneos estuvieron disponibles desde hace rato. Sin mayor espera,aquí van.


Gainsbourg: 20 años sin revivir…



Esta columna no podía continuar sin hacer referencia a la legenda de la música francesa contemporánea, sobre todo considerando que en fechas recientes –el 2 de marzo, para ser exactos- el pueblo galo vivió el 20 aniversario de su ausencia. Hablo de Serge Gainsbourg.

Soy bastante adepto a buscar equivalentes con artistas hispanos o angloparlantes, o al menos más cercanos a mi bagaje musical. Con Gainsbourg no lo haré pues es sin duda la quintaesencia del artista francés: poeta, amante de la vida y las mujeres, siempre polémico y provocador, a veces político y militante.

La importancia de este hombre se entiende fácilmente en la idolatría que los franceses de todas las edades le guardan. Entre los usuarios de YouTube, por ejemplo, abundan frases como “el mejor”, “aún no hay nadie que te supere”, o “es el 5 de septiembre de 2009 y Serge Gainsbourg sigue sin reencarnar. Es un escándalo”.

Una de las "facilitas" y clásicas

Quizá los únicos comentarios negativos que suscita es su falta de habilidad para hacer playback cuando grababa sus videos musicales. Pero bueno, ese detalle se vuelve aún más insignificante frente a los cómics, las películas, los homenajes en radio y televisión, y la cantidad inimaginable de artículos publicados en proyectos editoriales o electrónicos que inspiró durante y después de su carrera.

Pero, en concreto, ¿qué es lo que este artista hizo para ganarse la avalancha de elogios y la atención de público y crítica? Desde sus inicios como guitarrista y pianista en cabarets parisinos, hasta su muerte en 1991, Lucien Ginsburg –hijo de inmigrantes rusos- se caracterizó por recorrer todos los géneros posibles de la música, desde la típica chanson hasta el rock, el jazz y el funk, pasando por el reggae y el rap.


El cotidiano Direct, a propósito de su último aniversario luctuoso, lo calificaba de “poeta genial, intérprete de talento, letrista sin par (que) permanece como ícono de la música francesa y (como) fuente de inspiración imparable para las nuevas generaciones de músicos” (2 de marzo de 2011).

Si faltara más, Gainsbarre -como bautizó a su alterego, especie de Señor Hyde- incursionó en el cine como actor, guionista y director. Además coqueteó con el cómic cuando en 1983 no pudo realizar uno de sus guiones cinematográficos y lo cedió al artista gráfico Jacques Armand, dando como resultado Black Out (Christopher Arleston en el cómic Polars Polaires).

Gainsbourg: Vida heróica (2010)

En lo personal, reconozco su genio artístico aunque no toda su música me resulta fácil de escuchar. Mientras que algunas de sus composiciones apelan a todo público, sin importar la nacionalidad, otras contienen claves netamente francesas, ya sea por las sonoridades de aires intelectuales o por el significado de sus letras.

En el primer grupo de fácil escucha pondría a Le Poinçoinneur de Lilas y La Chanson de Prévert, sólo por citar algunas. En el segundo estarían Réquiem Pour Un Con (Réquiem para un pendejo) o Chez Max Coiffeur Pour Hommes (En la peluquería para hombres de Max).

Y finalmente, un tercer grupo de canciones cuya notoriedad le viene por sus letras polémicas, estaría compuesto, en primer lugar, por la más famosa de las composiciones gainsbourguianas: me refiero a la lúbrica Je t’aime, moi non plus, interpretada al lado de Brigitte Bardot en un inicio –cuando sostuvieron un romance- pero luego cantada junto a Jane Barkin, su pareja por doce años y madre de su hija Charlotte. El contenido sexual, los orgasmos reales y simulados en el fondo, y la prohibición directa del Vaticano de difundirla en las ondas radiofónicas creo que dan una idea de inicio…

La lúbrica "Je t'aime moi non plus"

En la misma tónica está Lemon Incest, canción sobre el incesto interpretada al lado de su hija cuando ésta era apenas una niña; Aux armes et caetera, versión reggae de La Marseillese, el himno nacional galo; y un largo etcétera que alcanza para llenar dos columnas completas.

Para un primer acercamiento a Don Gainsbourg, el disco homenaje Monsieur Gainsbourg Revisited es una opción ideal, con versiones en inglés de artistas como Portishead, Cat Power, Jarvis Cocker, Franz Ferdinand, Brian Molko de Placebo, Michael Stipe de R.E.M, y muchos más.

 Sólo vine a decirte... con Jarvis Cocker y Kid Loco

Nos leemos y escuchamos en otro Cocorico.

Alonso Fragua
fraguando@hotmail.com
www.galloenchilado.blogspot.com