lunes, 11 de julio de 2011

Cocorico Canta El Gallo (5)

Última entrega de la calomna Cocorico, aparecida en Los Subterráneos a principios del mes. Esperen el siguiente mes un poco de ¡rap franchute!

Llámenme Johnny


Jean-Philippe Smet es el verdadero nombre de Johnny Hallyday, personaje amado por unos, ridiculizado por otros, fotografiado por cientos, y comentado y escuchado por millones a lo largo de más de 50 años de carrera.

Sea cual fuere la opinión sobre su persona o su obra, lo que no pueden negar los franceses es su posición de ícono. En él, en una sola figura y una sola voz, la música tiene un registro de la evolución del rock cantado en francés.


Como muchos roqueros de los 60’s surgidos fuera de EUA o del Reino Unido,  interpretó versiones de melodías catapultadas por otros en inglés. Entre su repertorio se cuentan Itsy Bitsy Teenie Weenie Yellow Polka Dot Bikini (El bikini amarrillo en México), Black is black de Los Bravos y muchas otras de Elvis, de quien es admirador desde el inicio.

Lo que sólo una figura como Hallyday puede contar es la colaboración de Jimmy Page en Psychédélic y À tout casser; el hospedar a Bob Dylan durante una estancia en París en 1966; el actuar en una película de Godard (Détective de 1985) o en una laureada en el Festival de Venecia (L’homme du train de 2002); o el ser en parte responsable de la carrera de Jimi Hendrix, ya que fue en uno de sus conciertos, en octubre de 1966, que la leyenda de la guitarra, con su recién formada Jimi Hendrix Experience, empezó a darse a conocer*.

¡Con Jimmy Page en la guitarra!

Contar la historia completa de este fenómeno sería motivo de varias biografías, como las que abundan en el mercado. Para dar una idea de su carrera, algunas cifras ayudan: más de mil canciones, 38 discos de oro y 18 de platino, 100 millones de álbumes vendidos, 400 giras y 15 millones de espectadores, y esto hasta principios de este siglo.*

Ya en terrenos menos fríos, hay que decir que la propuesta musical de Smet es tan amplia como su propia carrera. En un extremo del abanico encontramos las melodías cursis de sus primeros años, muy en el tono del rock and roll de los 50’s, rodeado de una fanaticada frenética muy a lo teen star. Temas como Je suis l’idole de jeunes (Soy el ídolo de los jóvenes), Be bop a lula (cantada en inglés) o Frankie et Johnny son testigos de ello.

También hay un Johnny bien instalado en el sonido y el ambiente sesenteros con Maintenant ou jamais (Ahora o nunca) y La génération perdue (La generación perdida), con esos metales que ponen el acento en el momento preciso; o Si j’étais un charpentier (Si yo fuera un carpintero) y la ya mencionada Psychédélic con sus letras “inmorales” sobre carpinteros casados con una tal María a punto de parir, o sobre ver sonidos y oír colores mientras el protagonista se transforma en humo…

Si yo fuera un carpintero, en vivo en el Stade de France (1998) 
con un ligero ritmo entre bluserón y caribeñón.

Otro género que no le es ajeno es el blues, con discos como Nashville 84 o Destination Vegas, para aterrizar finalmente en el siglo XXI con un sonido rock  más duro, y con una voz rasposa que no oculta las miles de horas invertidas los escenarios y estudios. Para comprobar esto último, Guitar Hero, Tanagra o cualquier otro título del disco Jamais seul (Nunca solo) de 2011.

Hallyday en el siglo XXI

¡Larga vida a Jean-Philippe Smet! Nos leemos y escuchamos en otro Cocorico.

*Datos obtenidos del libro Johnny Hallyday de A à Z de Anthony Martin. Edit. Music Book, 2003.

Alonso Fragua
fraguando@hotmail.com
Twitter: @esquizz0

jueves, 7 de julio de 2011

La Fiesta de la Música en Toulouse

Sonoridades brasileiras, en las calles de Toulouse.
La Fête de la musique se celebra desde los tiempo de Mitterand el 21 de junio, día del inicio del verano. Poco a poco, esta celebración se ha extendido por todo el mundo y hoy una centena de países tienen alguna actividad relacionada.

En la ciudad de Puebla, por ejemplo, recuerdo que hace poco más de 10 años, el Sindicato de Músicos organizó un acto en esta fecha para establecer un Record Guiness, al proponer el espectáculo musical ininterrumpido más largo del mundo. La idea era tener a varios grupos tocando sin parar en distintos escenarios, un primer año por 24 horas, y cada año aumentando hasta llegar a dos, tres o más días. Desconozco si siguen haciéndolo, pero este año, el ayuntamiento invitó a diversos eventos en diferentes plazas, no sólo el 21 sino a lo largo de más días.

Los tambores de la Madre África en el corazón de la Ciudad rosa.
Regresando a Francia, y en particular a Toulouse, la experiencia de la Fête de la musique es algo que me sigue soprendiendo. Tan sólo unos días después de notar una cierta "pasividad" del público en Río Loco, la locura que se extendió por las calles de la Ciudad rosa fue particularmente contrastante. Como diría Ana, mi amiga argentina, jamás había visto tanta gente en mi vida. Era como si no hubiera quedado un solo edificio ocupado y la gente hubiera decidido invadir la ciudad, escuchar música, saltar, y, desgraciadamente, beber hasta vomitar.

El boulevard Metz, cerca de las 8 de la noche.
La masa humana se extendía  hasta el Puente Nuevo.
Cerca de las 4 empezaron las primeras presentaciones en el escenario que el ayuntamiento colocó en el Capitole. Ahí escuché un par de canciones de los roqueros de Dancers in red, cuyo sonido y energía me agradaron bastante.

Dancers in red

Después iniciamos el recorrido por todas las calles y plazas alrededor del centro, listos a descubrir sonidos y también sabores. Hay que saber que ese día, además de que toda expresión musical está permitida, otras muchas cosas que regularmente requieren permiso, como los puestos callejeros de comida, son tolerados. Cualquier otro momento, el poner un puesto de tacos requeriría de trámites engorrosos. El 21 de julio no. ¿Quieres sacar una cubeta y vender cervezas a 1 o dos euros? ¡También puedes!

Este es el segundo año que Banja decide vender tacos al pastor en este día:
ningún permiso, ninguna "cuota", muchos clientes.

Y en el plano estrictamente musical, cualquiera con un triángulo, o unas maracas o una banda más armada se puede apropiar de una plaza y montar su espectáculo, ya sea por el placer de compartir su talento o con la intención de pasar el sombrero.

Algunos Dj ofrecían sus sets originales, otros funcionaban como rocolas humanas
Así, ese día escuchamos música africana, árabe, un par de batucadas, un grupo de chicos de no más de 14 años que interpretaban covers de los Red Hot Chili Peppers que decidieron colocarse frente a una estación de metro, varios Dj's apostados afuera de bares o restaurantes (cuyos repertorios incluían desde David Guetta hasta Michael Jackson), un poco de chanson, de jazz, de blues, rock, metal y más, mucho más.

Con o sin amplificador, en una esquina o una cuchilla.


La Monja roquera, colocada a las puertas de la Iglesia de Taur.
A un lado, una pantalla compartía la letra de su canción.

Algunos grupos que contaban con el apoyo de negocios, se presentaron sobre tarimas
y con ingenieros de sonido supervisando la calidad.

A pesar de la variedad, lo que me pareció más interesante fue el ver la reacción de la gente; la forma en que los tolosinos aprovechan ese día para desgreñarse, sacar toda su energía y, en algunos casos, olvidarse de sus "modales" y de las restricciones sociales.

Para la anécdota:
El último grupo que escuchamos fue uno tradicionalmente sureño, llamada "banda", compuesto por metales -saxofón, trompeta, trombón y tuba- y cuyo repertorio incluye melodías francesas, pero también españolas -muy en el ambiente taurino-. El climax de su presentación, al menos para mí, fue cuando tocaron ¡La Adelita! Aunque aquí la conocer como Caracas, saben su nombre original aunque no su significado histórico. Lo que les gusta es la melodía jovial.

El día se acabó cerca de las 10 de la noche,
pero la Fiesta de la Música siguió hasta las 5 de la mañana...

Charles De Gaulle y los sacacorchos


La reverencia que muchos franceses le tiene a Charles de Gaulle me impresiona. Incluso los que fueron en su momento sus adversarios o los actuales miembros de partidos con ideología distinta lo respetan y lo consideran un pilar del Estado y una figura trascendental de la historia.

No me interesa, al menos ahora, hacer un análisis de la figura histórica de "El General". Mejor, quiero compartir un detalle curioso que forma parte de la cultura francesa (y obviamente del amor a esta figura).

Si en una reunión alguien pregunta por un De Gaulle, no se trata de alguien con un fetiche perverso y nacionalista, sino de una persona que desea destapar una botella de vino. Resulta que de forma popular, el sacacorchos "de brazos" -esos que suben y bajan luego de dar de vueltas a un émbolo- se llama De Gaule.



¿Por qué? Todo bien de un momento emblemático de la relación entre Francia y Algeria, cuando ésta buscaba su independencia. Luego de años de que el país del Magreb había iniciado con movimientos de insurgencia, por un lado, y de negociaciones para dejar de ser colonia, por otro, El General realizó una visita a Argel. Mientras los argelinos de cepa pedían la total independencia, los "pied noirs" ("pies negros) o colonos franceses, establecidos en suelo africano desde generaciones atrás, pedían al Estado galo que no los dejara solos, que siguiera presente y que recobrara el control total del país, antes de que el primer bando se lanzara contra ellos.

La respuesta a la pregunta que flotaba en el aire fue: Je vous ai compris. Los he entendido... ¿A los argelinos que pedían independencia? ¿O a los colonos que pedían apoyo? Nadie lo sabe, pero la frase fue acompañada de un movimiento de brazos hacia arriba y hacia abajo, el mismo que es necesario para sacar el corcho.



Y para mayor claridad, primero, el discurso, con el movimiento de brazos en el segundo 00:13...



Y luego, el discurso, ¡con el sacacorchos incluido...!

lunes, 4 de julio de 2011

Toulouse, el baile y la energía verde

Una de mis "tareas" a cumplir antes de dejar esta ciudad es contribuir -de forma consciente, al menos*- con algo que leí en la revista Ling.

Según el artículo La ciudad que se ilumina con las pisadas de sus habitantes, desde abril de 2011 la plaza François Mitterrand cuenta con un sistema de baldosas que, al recibir el peso de los paseantes, generan la energía eléctrica suficiente para alumbrar el espacio.

La plaza Mitterrand y las baldosas verdes.
"El funcionamiento de este sistema electromagnético es sencillo: cada vez que los peatones caminan por la acera, las losas oscilan bajo su peso lo suficiente para accionar unos muelles instalados debajo que hacen que un imán se desplace en el centro de una bobina generando electricidad. Cada 10.000 personas que pasen por esta acera de 20 losas de 65x65 cm es suficiente para encender una luminaria de seis vatios durante tres horas". (Junio 2011, pág. 42 y 43).

¿Qué tiene que ver todo esto con el baile? Ah, pues es que el principio del sistema implementado en la Ciudad rosa tuvo su origen en una idea puesta en marcha "en 2008, en la pista de baile de El Club Vatio (The Watt Club), un club dance en Rotterdam bautizado ya como 'el primer club de baile sostenible del mundo'. El local abrió la brecha al instalar en su pista materiales piezoeléctricos, aquellos que al ser sometidos a tensiones mecánicas adquieren una carga eléctrica en su superficie (...). De El Club Vatio nació Sustainable Dance Club, la empresa que ahora comercializa este tipo de suelo piezoeléctrico y que, por primera vez, lo instaló fuera de una discoteca en las calles de Toulouse, en la primavera del año pasado".

Al final, la compañía que instaló el sistema en Toulouse no fue la nerlandesa, sino una gala, de nombre VIHA CONCEPT.
Reportaje de TFI sobre el asunto.

*Hasta antes de escribir este post y ver el video, no sabía cuál era la plaza Mitterrand, la cual frecuento de manera regular. Seguramente ya he pisado esas baldosas, pero no sabía que contribuía a iluminar el lugar.

Extrañar la lengua del Gallo

Venimos de regreso de Praga y algo inesperado me sucedió tan pronto bajaba del avión. Luego de cuatro días de oír y "leer" checo, idioma eslavo difícil para mi cerebro, la lengua del Gallo me hacía falta, la extrañaba como no me lo esperaba.

Cuando en el trabajo existe la oportunidad de hablar inglés en lugar del cotidiano francés, la tomo sin dudar. No es que desprecie a la lengua del Gallo, sino que el inglés ocupa un lugar más importante en mi cerebro por cuestiones cronológicas. Sobre el español, bueno, ya ni es necesario aclarar. Sin embargo, cuando te enfrentas a una lengua tan lejana a la tuya -como el checo-, el sentimiento de "añoranza" por la lengua de Molière se siente, y se siente de manera importante.

Como dice Marjorie, Praga es una ciudad hermosísima. Su único defecto, el idioma...

Praga, con su checo y sus aires repletos de música...

miércoles, 29 de junio de 2011

Orgullo histórico: Hotel del Gran Balcón

Hay muchas cosas que no me parecen del hotel donde trabajo, tanto de sus prácticas hacia los empleados, como su trato hacia los clientes. No hay trabajo perfecto, sin duda... Sin embargo, algo que siempre recordaré y apreciaré, es su valor histórico.

El Hotel du Grand Balcon hoy ostenta cuatro estrellas y es uno de los sitios que muchas empresas escogen para hospedar a sus altos ejecutivos -incluyendo Airbus y otras más, francesas y extranjeras. No obstante, hasta 2006, su puerta sólo mostraba dos estrellas, lo cual no impedía que fuera un hotel muy solicitado por la historia que guarda.

La esquina de Romiguier y Rue des lois. Foto de La Dépêche

En la década de 1920 y 1930, el Grand Balcon era una pensión, propiedad de las hermanas Lucile, Henriette y Risette Marqués. Ahí se hospedaban los pilotos y mecánicos de la Aeropostal, empresa pionera de la aviación de larga distancia, con una ruta que conectaba Europa -desde París- con África del Norte y América del Sur, incluyendo ciudades de Brasil, Argentina y Chile -varios pilotos perdidos en los Andes son prueba de ello.

De acuerdo al documento de prensa del propio hotel -adminstrado desde 2006 por Groupe de l'Hôtellerie- la jerarquía en el lugar se marcaba a través de los pisos: en los dos primeros los pilotos, y en el tercero, bautizado como "el gallinero", los mecánicos. A pesar de esto, el cuerto acostumbrado del escritor y aviador Antoine de Saint-Exupéry era el 32; Jean Mermoz, otra figura importante de esta historia, prefería la marcada con el 20.

Las renovaciones del Grand Balcon a principios de siglo.

Le dictionnaire de Toulouse agrega que el hotel “ha recibido a las más grandes glorias de la aviación. Desde la entrada se respira el perfume de leyenda y nos sumerge en los tiempos de la Aeropostale. Es por ello que se comprende que la habitación 32 y una parte del hotel han sido protegidas por los Monumentos históricos los cuales han inscrito en su lista al hall de entrada y a las escaleras que los pilotos aventureros tomaban por la madrugada con los zapatos en la mano por el miedo de subir y molestar a las ancianas propietarias del lugar, particularmente estrictas con los horarios y las costumbres de sus inquilinos hombres". (pág. 226).


Es una versión bastante extendida, que los protagonistas de esta historia -en especial Mermoz- subían las escaleras con sus "amiguitas" sobre la espalda pues sabían que las señoritas Marqués estarían atentas al número de pisadas. Yo al menos la escuché de un par de pilotos que visitaron el hotel, y de un guía de turistas y he decidido integrarla a mi explicación cada vez que alguien pregunta por la historia del recinto.


Las hermanas Marqués
El dossier de prensa también cuenta que en 1955, Jean Brousse adquirió el negocio y lo dirigió junto con su esposa hasta principios de este siglo.


La semana pasada acabé mi periodo en la recepción, así que ya no tendré la oportunidad y/o el derecho de dar recorridos por la Suite Saint-Exupéry, lo cual en verdad me entristece pues es algo que me apasiona. Probablemente me pueda dar el "lujo" de explicar aquello de la protección a los pisos originales de la entrada, junto con el techo, los muros y el mueble de llaves, además del elevador que ya no funciona pero que está ahí, junto a la escalera de servicio, mudo y con muchas historias que contar.


Programa "Al descrubrimiento de nuestros hoteles"

martes, 28 de junio de 2011

Desde Puebla para Francia, con Los Patita de Perro

El grupo de rock para niños se presentó en Río Loco

*Mezcla de lenguas y mucha energía hicieron saltar y gritar a su audiencia infantil  
*Junto con Lila Downs y Los Lobos fueron los únicos actos musicales que permanecieron del Año de México en Francia.



Toulouse, Francia. 14 de junio de 2011.
Español, inglés y unas palabras de francés bien seleccionadas, pero sobre todo carisma y la experiencia para conectar con el público infantil a través de dinámicas lúdicas, fueron parte de la estrategia con que Los Patita de Perro cautivaron al público del festival Río Loco este día. En una presentación previa al arranque oficial del acto, a las orillas del río Garona, el grupo de rock para niños originario de Puebla supo poner a bailar, saltar y gritar a pequeños –y uno que otro grande- que apenas comprendían el significado de palabras como “gracias”.

Bonsoir”, empezaba Nacho, luego de que una de las organizadoras los presentara como “estrellas en su país”. Si bien El norte, la primera canción, fue más un regalo para los pocos latinos presentes en la escena Garonne al compartir la historia de un niño de la mixteca que pedía “oh papá, regresa ya o nos vamos todos para allá (a EUA)”, a partir de la segunda Nacho, Charly y Pancho harían que las palabras fueran lo de menos y que el lenguaje corporal se impusiera.
Nacho Pata, invitando a la audiencia a rascarse la cabeza...
Así, las instrucciones de cada canción las daba Nacho en una mezcla de lenguas, acompañada de mímica clara y precisa. Y cuando el estribillo llegaba, el “vamos a saltar” se transformaba en “on va sauter” y el “lávate los dientes, uno, dos, tres / también las orejas, cuatro, cinco, seis” era ahora “lave toi les dents, un, deux, trois / aussi les oreills, quatre, cinq, six….

Entre el calor que rodeaba al escenario, y la energía desplegada por la banda y la joven y frenética audiencia –cuya hora de dormir estaba lejos de llegar aún- Nacho decidió recurrir a un cliché rock con una sutil y necesaria diferencia: la lluvia de cerveza o de champagne sustituida aquí por agua embotellada. Tras el concierto, Charly y Pancho comentaba que en ese momento una ligera preocupación los invadió, pues no sabían si el público –sobre todo el adulto- reaccionaría bien ante esta acción.


¡Vamos a saltar! / On va sauter !
Sabedores de que el público del “mal llamado Primer Mundo” no es igual al latino, los poblanos ofrecieron “en esencia el mismo espectáculo” que en México –con la salvedad del idioma, claro está- pero con mucho mayor cuidado en lo que decían o hacían. “Sabíamos de la actitud de sobreprotección que los europeos en ocasiones tienen con sus niños. Y lo constatamos. Desde que no puedes tocar a un volumen tan alto porque puedes lastimar sus oídos”, decía Nacho.

En México, continuaban todos, los comentarios entre una y otra canción son más atrevidos, pues la cultura lo permite y los niños conocen el sarcasmo, el humor negro, desde temprana edad, pues lo escuchan de los adultos todo el tiempo.

Otra diferencia fue que canciones como Los derechos de los niños no tenían el mismo impacto entre la audiencia europea pues estos se dan por sentados, mientras que en países de América Latina es necesario darlos a conocer a sus principales beneficiarios, reflexionaban.


Choquemos esos "cinq"


De cualquier forma, al final del repertorio programado y de las decenas de niños que chocaron cinco –o cinq- con Nacho, la audiencia de todas las edades salió con una sonrisa y la convicción de que esa era la primera vez que escuchan un concepto similar. “En Francia tenemos grupos para niños, pero con ritmos más infantiles; nada de rock. Y eso lo agradecemos los adultos”, contaba un padre de familia tumbado aún sobre el césped.

Cabe recordar que Los Patita de Perro, junto con Lila Downs y Los Lobos fueron los únicos actos musicales que permanecieron luego de la cancelación del Año de México en Francia. Tras sus presentaciones en este festival, los poblanos ofrecerían un par más en la periferia de Barcelona.