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martes, 27 de septiembre de 2011

La Grève, Temporada 2011-2012.

Lo dije como broma pero resultó cierto. Atravezábamos el Boulevard Strasbourg, a unos metros de la casa, y una patrulla bloqueaba la circulación en ambos sentidos. Inmediatamente le dije a Marjorie: "pues claro, ya es hora de que comiencen con las huelgas de nuevo". Ambos reímos y seguimos nuestro camino.

De regreso, media hora más tarde, la patrulla seguía ahí y no pude evitar la curiosidad. Preguntámos y la respuesta del oficial nos sacó una carcajada: ¡era efectivamente una manifestación!
Una de las tantas "manif" de la temporada 2010-2011.
"Sí, es una manifestación; es la grève. ¿Pues qué esperaban? El verano terminó y el francés necesita retomar sus puntos de referencia. Y luego se acercará Navidad y vendrán los regalos y todo volverá a ser como antes".

No es que no apoye el hecho de que el pueblo francés se "levante" y exija mejores condiciones. Lo que me parece ¿ridículo? ¿reprobable? es que tengan esta forma tan ¿predecible? de operar; que esperen hasta después de su intocable verano para actuar, cuando, me parece, si van a luchar porque las cosas cambien, podrían hacerlo de forma ininterrumpida, sacrificando un poco sus sagradas vacaciones.

Bloqueo del Mirail,temporada 2010-2011
Pero esa es sólo mi opinión, la opinión de un mexicano que ve las cosas distintas en este país. Y luego cuando un estudiante francés se avienta "la puntada" de querer ir de intermcambio a la UNAM, le dicen: "Mmmm... no sé... ahí en la UNAM tienen muchos problemas de huelga". La última ocurrió hace más de 10 años, mientras que en Mirail es cosa de todos los años... ¿Pero quién les hace entender todo esto?

Aquí la nota que explica las movilizaciones de hoy (en francés)

sábado, 14 de mayo de 2011

La gente habla de América Latina o de India como sinónimo de caos, surrealismo, de escenarios "kafkianos"; esa gente jamás ha viajado con la SNCF, la compañía de trenes francesa.


Como todo monopolio, la falta de competencia provoca que nos les preocupe lo que piensan los clientes. Desde antes de salir de México, Marjorie me había advertido de lo malo que era el servicio, y pensaba que sus historias eran un tanto exageradas. ¡No lo son! Hemos usado poco el tren y ya nos habían tocado algunos problemas, pero ayer fue el clímax de mi relación con la Sociedad Nacional de Caminos de Fierro.



Billete para Nice con horario de 7:49 con distintas conexiones en el trayecto. El tablero indica retraso de 1:15 lo que significa que perderemos la primera conexión. A cambiar los boletos en la ventanilla X: 10 minutos de fila, viaje cancelado completamente así que tenemos derecho al cambio. Problema resuelto. Nuevo viaje para las 12:19. A esperar...

Regresamos 11:45: nuevo retraso de 1:15. Otra vez perderemos la conexión. A hacer fila en la ventanilla X. Mientras esperamos, el hombre adelante de nosotros se queja también. Cuenta que escuchó que la causa del retraso de la mañana fue un hombre que se suicidó tirándose a las vías. Pobre hombre, sí; cualquier muerte es lamentable, pero mi pregunta es: ¿estaba hecho de hierro o cómo es que su cuerpo pudo causar tantos problemas...? Al llegar con la empleada, nos dice que ella no se encarga de cambios, que de hacerlo nos cobrará. "¿Pero cómo es posible si en la mañana su compañero nos resolvió el problema sin chistar y sin cobrar?" Seguro fue un error, dice. "Tienen que ir  la ventanilla Y".



Vamos a la Y, encabronados. Cuando llegamos al final de la fila, el hombre decide tomar su descanso. ¿Y nosotros qué? "Ah, no sé, ya no me corresponde". Su compañero de seguridad se acerca y le explicamos el asunto. Su respuesta es que, de cualquier forma, no es en la ventanilla Y sino en la Z...

¡Ahhhhh!

Fila de la ventanilla Z... Llegamos, la mujer ve en su pantalla: duda, teclea, hace cálculos de cuál es la mejor solución. Nos mira y nos regresa los boletos sin cambiar nada. "Con los mismos boletos pueden hacer el viaje: no hay problema...". Una hora de fila para que, desde el principio no hubiera problema... ¡Ahhhh!

Ya en el tren, una y otra vez la voz del operador a través de los parlantes se disculpa por el retraso. La gente sólo se ríe de forma irónica, sobre todo después del "les deseamos un viaje agradable..."

En una de las paradas programadas, la misma voz explica finalmente lo que pasó: la grève -la huelga- es lo que pasa. Un inspector fue agredido en algún lugar del país y, en protesta, los trabajadores han llamado a la huelga, sin pre-aviso como regularmente se estila.

Y como no pueden suspender definitivamente el servicio -es ilegal desde hace algunos años- van acumulando retrasos. Y nosotros, en lugar de llegar a nuestro destino a las 14 horas, estamos bajando en Menton a las 22...

¡Maldita seas SNCF!

-¿Y si hiciéramos una huelga?
-¿Por qué?
-¡Eso lo pensamos más tarde!

jueves, 13 de enero de 2011

Conversación latina en dos partes: Segunda...

...la idealista...

En algún momento de la conversación, las movilizaciones sociales francesas salieron a la luz. Como escribí aquí antes, le decía a Nacho que los galos han agotado, en mi opinión, la huelga y las marchas como único método de presionar al gobierno y, sobre todo, que su decisión de salir a las calles llegó esta vez muy tarde, una vez que las reformas a la Ley de retiro se habían aprobado en la Cámara baja.

Nacho, sociólogo por deformación, me contestaba entonces que en España -donde empezó la maestría que continúa en Toulouse- las cosas no eran muy distintas. Allá las movilizaciones sobre unas reformas similares a las francesas habían sido convocadas durante las vacaciones... para después de este periodo. ¿Supondrían que nadia asistiría o les daría flojera desperdiciar el sol de verano? No lo sé.

Lo que siguió fue una pregunta de decepción de mi parte. Si en Europa ya no hay una sociedad civil capaz de actuar en tiempo y en forma contra las injusticias del Estado, ¿dónde la vamos a encontrar? Nacho respondió: "En América Latina".

En ese momento dudé unos instantes. Hoy, creo -espero- que no está tan lejos de la verdad. Y aunque los resultados no son los deseados, me parece que las sociedades latinoamericanas no dejan de levantar la voz. Apenas hace unas horas leía sobre las manifestaciones contra el alza de precio al transporte en Puebla.

Estudiantes y amas de casa exigen eliminar aumento al pasaje; imposible, responde Segob - La Jornada de Oriente, 13 de enero de 2011.

El problema no es que la gente en México -o en AL- no se movilice, sino que los gobiernos jueguen a los sordos y ciegos a los reclamos ciudadanos...

¿Hasta cuándo?

domingo, 2 de enero de 2011

Extraño(s) (Primera entrega).

Las cosas que extraña el paladar se reavivan con las fiestas, mismas que provocan una reflexión más larga sobre las cosas que a uno le agradan y desagradan de tu propio país y del actual.

Cosas que NO EXTRAÑARÉ de Francia

Un corte de cabello a 21 Euros (1 Euro = 17 pesos aprox.)
Los "regalos" caninos cada 5 metros.
La burocracia.
La grève (la huelga).
Las películas dobladas al francés (¡guácala!).
Los domingos donde no hay nada, pero ¡nada! que hacer.

Cosas que EXTAÑO de México
Los tamales y el mole.
La posibilidad de crear las cosas de la nada.
La posibilidad de trabajar en lo que quieras sin necesidad de un título que diga que eres apto para sostener una charola o darle vuelta a un tornillo.

Cosas que EXTRAÑARÉ de Francia.
Los quesos (oh là-là!).
La pastelería.
Los embutidos.
Los paquetes de larga distancia internacional ilimitada (¿tú me ofreces eso Carlitos?).
El servicio de transporte; amo el metro de Toulouse.
La posibilidad de conocer una cultura distinta cada día a través de un restaurante o negocio, o través del contacto con un desconocido.
Los ríos donde no flota basura; oh las caminatas al borde de la Garonne...



Cosas que NO EXTRAÑO de México
El ruido de cualquier calle a cualquier hora del día.
A los camioneros (poblanos) que a partir de ayer ya cobran 6 pesos por zangolotearte y por medio matarte.
A la clase política... (no doy detalles porque me encabrono...).
La falta de áreas verdes y espacios públicos agradables.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El Gallo y la huelga


El estereotipo de que los franceses hacen huelga por cualquier pretexto es algo que descubrí apenas hace poco más de un año, cuando empecé mi relación con Marjorie. Antes tenía la noción de una Francia "revolucionaria" y "cuna de la democracia" pero no la relacionaba directamente con idearios de izquierda o específicamente con el derecho de huelga, que tanto protegen y usan.


 La primera acción huelguista que me tocó llegó tres semanas tras mi arribo. Fue un paro general que no vi, que no experimenté pues ese día en particular lo pasé en zonas a las que no llegó la manifestación y usé servicios que siguieron su actividad normal. Eso fue cerca de un mes antes de las movilizaciones contra la Reforma a la Ley de Retiro.

Ahora bien, en México mis amigos me tildan de rojillo, de izquierdoso, de hijo de Marx. Aquí, aunque no me lo han dicho, sé que me encontrarían en el extremo opuesto de la brújula política pues me opuse a los bloqueos en la universidad, y la expulsión de los roms no me escandalizó como al resto de la población.

Pero las expresiones de mi derechismo de clóset las dejo para otra ocasión. Regreso al tema que me ocupa.
Si tuviera que dar una opinión breve y contundente sobre el asunto, la expresaría en los siguientes términos: el francés sabe efectivamente alzar su voz, expresarse y tomar las calles (el espacio público). Sin embargo (y esto lo digo viendo únicamente estas últimas manifestaciones), no sabe cuándo hacerlo. Es decir, sí sabe ejercer sus derechos pero lo hace tarde.



¿A qué me refiero? La grève del mes de septiembre y octubre (y que no ha acabado por completo) llegó a Francia dos o tres meses tarde. La ley se votó en la cámara de diputados durante verano (efectiva estrategia del gobierno) y mientras los galos veraneaban en la Costa Azul o fuera de sus fronteras, sus representantes populares daban el sí al proyecto de Nicolas Sarkosy y su primer ministro François Fillon. El momento para detener toda actividad, para cerrar refinerías y aeropuertos y estaciones de tren era ese precisamente. Ah, pero eso hubiera complicado sus vacaciones...

Una vez que la ley estaba aprobada en la cámara baja, ésta pasó a la cámara de Senadores que le dieron la aprobación final. Ese primer paso sucedió en la primera quincena de septiembre. Y apenas en octubre, ya que la ley iba en camino de los senadores, los franceses empezaron a tomar las calles. Un poco tarde, ¿no les parece?

Mi conocimiento de la democracia francesa ciertamente es limitado, pero me parece que el francés se ha encerrado en la idea de que la única forma de alterar los proyectos gubernamentales es haciendo la grève. El negociar, el cabildear me parece que no existe en su vocabulario, o al menos los medios (y las propias manifestaciones) no me hicieron cambiar mi opinión al respecto.

Más allá de no ejercer otras estrategias políitcas, los paros nacionales han logrado agotar la paciencia de distintos sectores. En París, por ejemplo, surgió un grupo anti-huelga que pedía a sus agremiados juntar todos los gastos extras que hicieran debido a las perturbaciones en el servicio de tren o cualquier otro.En el caso de la SNCF (Sociedad Nacional de Caminos de Fierro = trenes), la queja es muy precisa: si lo que quieren es presionar a su jefe (el gobierno) y provocar su enojo, ¿por qué no regalan los boletos a los usuarios en lugar de tomarse una vacaciones con goce de sueldo?

Acá en Toulouse yo he sido testigo del descontento de estudiantes que, si bien se oponen a la reforma, están en desacuerdo con los bloqueos a la Universidad Le Mirail, la cual tiene una historia difícil con este tipo de acciones. La pregunta que muchos opositores hacen es: ¿por qué no hacer la huelga y seguir estudiando? ¿Es algo tan difícil?

Además, ¿cuál es el verdadero impacto de un bloqueo a una universidad que en los últimos 15 años recurre al bloqueo del campus practicamente cada año para presionar a autoridades universitarias o al gobierno? El gesto simbólico, creo, pierde todo valor cuando se repite tantas veces.



Y no solamente la huelga y bloqueos en la universidad causan molestia a la gente. Instituciones como la mediateca de Toulouse ha caído en el abuso. Durante el periodo de mayor agitación, entre octubre y noviembre, 3 domingos concecutivos cerraron sus puertas "debido a la movilización nacional de huelga", sabiendo que su día de descanso regular es el lunes. Un fin de semana largo es lo que a mí me parece.

Ayer, una vez más la Mediateca José Cabanis estuvo cerrada "debido a la movilización nacional de huelga". ¿Cuál huelga? Efectivamente el movimiento no se ha apagado del todo, pero a los ojos de muchos de nosotros, usuarios asiduos de este lugar, nos parece ser un pretexto simplemente. Sobre todo en este lugar, que pretende ser un espacio para la educación, la cultura y la expansión de la mente, el hecho de cerrar y no permitir el intercambio de ideas resulta contraproducente. ¿Dónde van a informarse y a instruirse las futuras generaciones de ciudadanos, cuando el sistema educativo nacional también está bombardeado de quejas y las instalaciones de las preparatorias y unviersidades están bloqueadas?

Ya para terminar (pues este post se alarga demasiado), encuentro que el francés a abusado de la huelga como método de presión, olvidando que pueden existir otros caminos. Asimismo, sí, sabe tomar las calles y apropiarse del espacio público pero no sabe cuándo hacerlo. Y finalmente, si bien la reforma al sistema de jubilaciones le parece injusta al ciudadano galo, ésta era necesaria de una u otra manera y, aunque lo sinconformes lo sepan y lo sepan a cierto nivel inconsciente, todo el alboroto es producto de una molestía ya tardía en contra del jefe del Ejecutivo, el polémico Nicolas Sarkosy.

viernes, 5 de noviembre de 2010

De huelgas y bloqueos

Desde hace semanas, el tema de la huelga contra la reforma de jubilaciones me causa una extraña comezón en el cerebro y en la punta de los dedos. Y, aunque hoy no será el día que dedique a sacar todo lo que pienso sobre el asunto, sí quiero compartir unas líneas que reducen mi postura particular sobreeste segundo bloqueo a la Université Toulouse Le Mirail (UTM) que afecta el campus desde hoy, 5 de noviembre, y al menos hasta la próxima Asamblea General del martes 9 de noviembre, cuando se votará por la continuación o suspensión de ésta y otras acciones.

Estas líneas que quiero compartir pertenecen a una entrevista que hice en Puebla a Elián Huesca Peniche, estudiante de Relaciones Internacionales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y quien en ese momento era parte del proyecto de La historia de esos días, docu-ficción sobre la historia de esa institución en los años 60's y 70's.

Elían interpretaba al académico Joel Arriaga Navarro, uno de los líderes del grupo de izquierda denominado como los carolinos, y asesinado en julio de 1972, presuntamente por miembros del grupo opositor, el Frente Universitario Anticomunista (FUA).

La cita que me parece rescatable en este momento dice así: 

Me identifico con él porque era un hombre que buscaba cambios, porque era un revolucionario y un progresista. Me llama la atención que a pesar de los ocho meses que él y sus seguidores estuvieron encerrados en el Carolino, seguían dando clases. Decían: ‘sí, vamos a luchar por lo que creemos, pero vamos a seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades'. Era un idealista, definitivamente.

Para leer la entrevista completa, sólo den click aquí.








 Imágenes del primer bloqueo, tomadas antes de la AG del 21 de octubre

Y para otras experiencias huelguista en Toulouse, también pueden visitar mi canal de You Tube donde he subido Los franceses en las calles (1 a 5) y La huelga francesa alcanza a la "basura" en Toulouse.