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domingo, 10 de abril de 2011

La costa de Marsella y la Isla de If

La costa de Marsella regala a la vista varias islas e islotes a pocos kilómetros de distancia*. Una de ellas lleva por nombre Isla de If.

La salida de Marsella hacia If



Según la información oficial de los Monumentos nacionales la fortaleza de esta isla fue construida por Francisco I (rey de Francia) en 1524. "Ésta se volvió legendaria por sus prisioneros reales -un rinoceronte inmortalizado por Dürer en 1515 (sic)- y por los imaginarios -el Conde de Montecristo de Alejandro Dumas.

"Conservada en su ambiente y arquitectura originales, y célebre en el mundo entero, el castillo de la isla de If es un sitio excepcional del Mediterráneo".


Llegando a If.




Además de la fortaleza, la isla se caracteriza por ser el lugar de apareo de un grupo importante de gaviotas, como el resto de las islas de la costa marsellesa.


El patio central de la fortaleza

Como el panfleto anuncia, una de las mayores atracciones del lugar es el Conde de Montecristo, primer best-seller mundial, autoría del criollo Alejandro Dumas (su madre era una negra de Santo Domingo).


Y bueno, además del Conde, la historia y las gaviotas, la vista de la propia costa de Marsella es suficiente para disfrutar el viaje.

Y de nuevo, Nuestra Señora...



*Todas las fotos son autoría de Ignacio Amatriain. 

viernes, 8 de abril de 2011

El puerto de Marsella

Un lugar que es difícil perderse en Marsella es, por obvias razones, el puerto*.

Frente al puerto. 


A pesar de ser el puerto más grande de Francia y de Europa, como infraestructura comercial vive más bien de su fama de antaño, según me contaban un par de artistas locales. Y bueno, aquí insisto en que fueron las palabras de dos personas que no pertenecen ni a la cámara de comercio, ni al ayuntamiento.

Sin embargo, si consideramos lo que escribía en el post anterior sobre la escena artística, la afirmación no suena tan descabellada. Hay que pensar que la salud de cada área de una ciudad conforma el estado de salud general del todo y, como pude observar, al menos al arte y a la cultura le vendrían bien un buen suplemente alimenticio...


Nuestra Señora de la Guarda, siempre atenta...

"Entonces, ¿de qué vive Marsella?", les preguntaba a estos mismos artistas. "De negocios no muy limpios. Un poco como Nápoles hace algunos años..."

Y para rematar, no podía faltar el video del mercado de pescados y mariscos.


*Todas las fotos son autoría de Marjorie Blanc

martes, 5 de abril de 2011

Marsella la Bella, Marsella la Árabe, Marsella la Extraña

Cuando le mandé mensaje a Marvin, un amigo mexicano de Toulouse,  explicándole que estaba en Marsella, su respuesta fue: "disfrútala, es la mejor ciudad de Francia. Es casi como México".

Si hubiera recibido esas líneas antes de pisar el principal puerto de Francia, mi reacción hubiera sido de incomprensión. Sin embargo, desde los primeros pasos fuera de la estación de tren, extrañamente sentí que no estaba en una ciudad europea. Por el contrario, me imaginé sin problemas caminando por una calle del Distrito Federal. Y no me lo tomen a mal, pero el graffiti, los brotes de suciedad y caos y el conjunto general de su imagen urbana me hicieron sentir en la Capirucha...



Cours Julien, el barrio pintoresco.


La diferencia es que en Marsella no abundan los chilangos -ni los latinos- sino los árabes. Fausto, nuestro anfitrión, nos contaba que durante los 40 días del Ramadán (la "cuaresma" musulmana) las calles de la ciudad parecen casi desiertas. Y sí, la presencia árabe se siente y se vive en cada esquina.

Lo comprobamos y lo probamos en el delicioso buffet del restaurante marroquí, al borde del mar; lo comprobamos y lo probamos también en el cafecito en medio del barrio árabe, con unas especialidades suculentas de la repostería de Túnez, un partido del Olympique de Marseille de fondo, y una docena de comensales -todos hombres- gritando, riendo, comiendo y saludándose amigablemente con besos en las mejillas.

Árabe sí, pero católica ante todo...*
La catedral de Marsella, al borde del mar,* 
le recuerda a la ciudad su "origen" religioso.


La Basílica de Nuestra Señora de la Guarda* 
domina la vista desde cualquier punto de la ciudad. 
Marjorie decía que era como los volcanes en Puebla: 
cada vez que sales de casa tienes la necesidad 
de buscarla con la vista para sentirte tranquil@


*Fotos autoría de Marjorie Blanc

Nuestra Señora de la Guarda

Uno de los sitios a visitar en Marsella es la Basílica de Notre Dame de la Guarde o Nuestra Seora de la Guarda. Y no sólo por motivos religiosos o arquitectónicos sino por su fabulosa ubicación, en el punto más alto del puerto.

Vista de la Basílica desde la estación de tren.

Incluso antes de la construcción de este recinto, la colina ya servía como punto de vigilancia para los marselleses. Para conocer más sobre este lugar, aquí algunos videos. ¡Disfruten!




lunes, 4 de abril de 2011

¡Terminó la festivalitis!

El festival de cine latino de Toulouse terminó el domingo 27 luego de diez días de mucho cine, literatura, música y el contacto con realizadores de todo el continente, en especial de México y Colombia.

En lugar de hacer una crónica detallada de este acto, mejor los invito a visitar el blog de La Pelicula, el diario oficial del certamen y donde me encargué de la sección en español "Tequila y Tango", amén de haber redactado un par de post en francés y francoñol.

El doblado de La Pelicula. 
Cada día se impreimían los ejemplares 
alrededor de las 6 de la tarde, 
para repartirse en una decena de sitios de Toulouse.

Marjorie, la "Angelita Guardiana" y traductora.
Durante los 5 días que estuvo en Toulouse, 
el cineasta colombiano Carlos César Arbeláez 
fue cuidado por Marjorie.
Aquí, en la proyección de Los colores de la montaña, 
encargada de abrir el festival

Carlos Carrera y su homenaje.
El realizador mexicano fue objeto de un homenaje 
a su trayectoria en esta edición 23 del festival. 
Aquí, en el debate posterior a Backyard. 



María y José y El automóvil gris
El productor musical Tony Gallardo (Tijuana), 
cobijado por su proyecto de María y José fue el encargado de 
musicalizar, en vivo, el clásico de la cinematografía muda mexicana 
El automovil gris.

Luego de conocer a los ganadores y ver todas las películas posibles (¡y gratis, sobre todo!), viajamos a Marsella, donde un amigo hizo de jurado del festival de cine latino de esos rumbos. El contraste fue muy interesante, pues Marsella, según nos contaban, tiene una escena cultural y artística menos desarrollada que la de Toulouse, a pesar de que este puerto es el principal de Europa y la segunda ciudad en tamaño, población y economía de Francia. Por lo mismo, el festival es mucho más pequeño y con una década menos de historia.

¡Bájenle a su desmadre!
Fiesta en el departamento que compartían 
los directores mexicanos 
Yulene Olaizola, Iria Gómez y Sebastián Hiriart. 
Al momento de la foto, 
el vecino de arriba pedía silencio, mientras unos veían a la cámara 
y los otros discutían con él. 
Entre los presentes, Damián Alcázar, Julio Jorquera (Chile), 
Julio Hernández Cordón (Guatemala) y Federico Veiroj (Uruguay)

Pero bueno, de los detalles de Marsella y su festival ya escribiré en otro momento. Mientras tanto, me despido de los Encuentros de Cine de América Latina de Toulouse con este post y sus fotos, y con este momento que registré luego de la ceremonia de premiación, junto a una parte de los más de 200 voluntarios que colaboramos.