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jueves, 23 de diciembre de 2010

Nîmes, la otra crónica

El viaje relámpago a Nîmes no salió de la nada. Fue una idea de Marjorie, quien vivió allí cuando realizaba sus estudios de Classe Preparatoire (sistema previo a la licenciatura que reseñaré en otro momento).

No fue entonces un viaje cualquiera, sino uno plagado de recuerdos, de añoranzas y de reencuentros con momentos, lugares y personas que tomaron ahora otra forma. Por todo esto, agradezco que me haya incluído en su periplo y que me haya mostrado esa parte de su vida.

 El verde irlandés, presente en todas las ciudad francesas jaja.
 El canal de los Jardines de la Fuente, marca de la hermosa ciudad de Nîmes.

"El Rinconcito"

La primera parada fue el restaurante chileno "El Rinconcito", lugar que durante casi dos años se convirtió en refugio de mi Chutita. Dirigido por Héctor, los sabores del pastel de choclo y las empanadas supieron distinto en el paladar de mi guía. Fue en esta esquina de la "Roma francesa" que Marjorie tuvo contacto con los primeros latinoamericanos de su vida y por ello guarda lindos recuerdos de este lugar.

No obstante, hoy, a seis años de distancia, el marcado acento chileno de Héctor -quien llegó acá en 1973- le pareció extraño e incluso llegó a perturbarla. Era el mismo Héctor pero a la vez un personaje al que le había dado una forma distinta en su memoria, al que le había colgado la responsabilidad de todo un subcontinente al que ahora conoce de primera mano.

Héctor, autoexiliado tras el golpe militar de Pinochet, 
el cual vivió a distancia, meses después de llegar a Francia.  
Hoy es dueño del restaurante, el cual atiendo 
junto con su esposa Beatriz, francesa

Regreso a la niñez

Nîmes no sólo fue la primera ciudad donde Marjorie fue independiente, donde pagó sus primeras cuentas de restaurantes e hizo sus primeras compras por sí misma para abastecer la despensa del apartamento que ella tenía obligación de limpiar y tener en orden. Fue también la ciudad donde su madre creció.

Por ejemplo, La petite bourse, un bar frente al coliseo les Arènes, tiene un doble significado para ella. Ese lugar es frecuentado desde hace casi 100 años por los estudiantes "chic" de la ciudad, así que en su papel de colegiala momentáneamente nimeña, ese bar era su lugar a visitar, sobre todo porque quedaba enfrete de su Prepa, "Alphonse Daudet".

La petite bourse es el bar más pequeño de La grande bourse, otro establecimiento que queda junto, y que es para "adultos". Además, existe una rivalidad entre La petite -el lugar burgués- y Le Prolétaire (El Proletariado) -el bar "izquierdoso"-. En sus años de juventud, mi suegra iba al primero, mientras que su hermana menor -la eterna rebelde de la familia Nicolas- prefería ir a Le Prole.


El lugar de los grandes y...
 
...el de los burguesitos nimeños.

La vieja quartier
Una de las paradas más emotivas de la noche fue la cuadra donde Marjorie rentó sus primeros dos departamentos, en la calle detrás de la Prepa. Más allá de la cantidad de recuerdos que eso pudo generar, el hecho de que la panadería de la esquina ya no estuviera detonó una pequeña bomba de emotividad que, debo confesar, no escuché explotar en ese momento. 


Mientras que para mí fue la evolución natural de una ciudad, para ella significó la prueba -una más- de que el lugar donde vivió hace más de seis años ya no era el mismo; el lugar en el que confió para comprar su pan a diario por dos años había desaparecido, y lo mismo había ocurrido con el sentimiento que Nîmes le generaba unas horas antes de poner pie en la "Roma francesa".


 La Bodega, el bar del barrio que arrojaba de forma frecuente 
ruido y borrachos en las inmediaciones de su departamento. Pas bien...

 Dejando el barrio de Nîmes una última vez...

Y para terminar este post, dos videítos que había guardado -los últimos de este viaje. Una muestra de un típico mercado francés y su oferta igualmente típica.

El mercado francés

Los franceses y sus quesos

martes, 21 de diciembre de 2010

La Francia Romana : Nîmes

Por segunda vez en mi vida viaje haciendo autostop, hitch-hicking, o pidiendo aventón, ustedes escojan el término. El destino, Nîmes, ciudad a unas cuatro horas en auto desde Toulouse, en el sureste del país.

Luego de pedir sugerencias sobre el mejor lugar para sacar nuestros pulgares y mostrar nuestros letreros hechos de cartón y plumón, nos lanzamos a la aventura. El primer buen samaritano paró 30 minutos más tarde; era un marino a punto del retiro que en unos meses se mudará a Mayotte, una isla de propiedad francesa en el océano Índico, en donde la esposa había encontrado trabajo. "Disculpen que no platique mucho, pero acabo de regalar a mi perro pues no puede hacer el viaje, y eso me ha puesto mal...". A pesar de ello, el viaje con él fue agradable y se mostró bastante parlanchín.

El segundo trayecto lo hicimos con una familia, encabezada nuevamente por un hombre de armas. Esta vez un oficial de la Fuerza Aérea, ya retirado, quien viajaba con sus dos hijos más pequeños. Por primera vez tuve la oportunidad de convivir con niños franceses, aunque fuera por un par de horas. El niño, de 11 once años, pasó cerca de media hora contando chistes sobre árabes -"estaba un francés, un inglés y un árabe en un avión a punto de estrellarse..."-; lo peor de todo, decía su padre, es que todas estas historias "las oye de sus amigos árabes". Así, por más racistas que sean, no hay tanta bronca, ¿o sí...?

Y ya bajo el manto de la noche -a pesar de ser las 5 y media de la tarde- una pareja de mediana edad nos salvó del frío invernal de la autopista y nos depositó a unas cuadras de la estación de tren de Nîmes, listos para iniciar nuestra segunda parte de la aventura, es decir, encontrar hospedaje.

El cocodrilo encadenado a una palmera es el símbolo de Nîmes.

Aunque hicimos reservación en un albergue de juventud, éste resultó estar en una colina, como a 30 minutos caminando del centro, lo cual hacía complicado el quedarnos ahí, sobre todo después del cansancio del viaje y el frío que calaba los huesos. Así que tras arrastrar las suelas por las calles del centro, finalmente encontramos un hotel dentro de nuestro presupuesto que nos permitiría visitar esa misma noche la ciudad.

La Roma francesa

Asentada en la actual región de Languedoc.Roussillon, Nîmes es llamada "la Roma francesa" por la cantidad de vestigios de la cultura latina que es posible encontrar en su territorio. Estos no son fortuitos. La ciudad original fue construida por los romanos entre el 120 y 117 A.C., sobre una villa gala.

Para no convertir a este post en un relato interminable, dejaré que las imágenes en movimiento hagan el resto. Sólo para llenar algunos huecos informativos, platicaré por último sobre la Casa Cuadrada y el Coliseo o los Arènes.

La Casa Cuadrada o la Maison Carrée es un antiguo templo romano hexagonal que ha tenido distintas funciones a lo largo de su historia. Hoy es lugar para proyectar una película en 3D de la época romana de la ciudad (y para colocar una pista de hielo en invierno en su explanada lateral). Es, además, la obra de la época romana mejor conservada del mundo.



En cuanto a la arena romana o les Arènes, éste data del 60 D.C aproximadamente y es un anfiteatro de estilo romano (como el coliseo de Roma, pero más pequeño). Hoy sirve como sitio turístico y para celebrar corridas de toros. De hecho la fiesta brava es muy popular por acá; la "Feria de Nîmes" de cada mes de mayo tiene como objeto central a la tauromaquia.

De igual forma, la estatua de "El Nimeño" que está en la explanada exterior prueba el amor de la ciudad por esta actividad. Este personaje fue un toreror de la ciudad quien perdió la vida, pero no sobre la arena y a "cuernos" del toro, sino en un accidente de auto. En el traje de la estatua es posible observar los detalles originales que incluyen distintos objetos apreciados por este hombre, como un dinosaurio de juguete de su hijo.

  Les Arènes y "El Nimeño"


 Y ahora sí, aquí van los vidéos:

Parte uno: Las inundaciones y el canal.
 

Parte dos: Los Jardines de la Fuente y el templo de Diana.


Parte tres: Los Jardines de la Fuenta y la Torre Magna.


Parte cuatro: El coliseo de noche.




Y bueno como en los videos nunca lo explicamos, aquí va la historia sobre el escudo, la cual es simple. En la época romana, había unas monedas con una imagen similar que representaba la sumisión de Egipto al Imperio. Ésta continúo como símbolo de Nîmes y en 1985 tomó su forma actual, ya que las formas del cocodrilo y la palmera tenían un estilo diferente.Et voilà!