Los protagonsistas de esta pequeña anécdota son un grupo de roms. No obstante, no es una muy favorable para ellos, debo adelantar.
Ayer, luego de una noche llena de situaciones extrañas y molestas en el trabajo, salí cerca de las 7:30 de la mañana del hotel. La industria turística -para quien no lo sepa- es una de las que más desperdicia recursos. Si hay algo que detesto es que se desperdicie la comida, así que cada vez que puedo y que encuentro la manera de hacerlo, tomo el pan que normalmente se tira a la basura cada mañana, y busco en mi camino de regreso algún vagabundo -personajes sobre los cuales también debo un post; ando con una de deudas en este blog...
Así que ayer por la mañana llevaba una bolsa con cerca de 20 piezas de pan, croissants, pan relleno de chocolate, y pan con pasas. La mayoría un poco duros pero comibles. Al llegar a la Place De Gaulle, que queda detrás del Capitole, me acerqué a un grupo de cinco o seis roms.
Antes de que pronunciara frase alguna, la más joven estiró la mano y tomó la bolsa. Luego de explicarles qué era (ya nomás por practicar el francés), uno de los hombres que estaba al fondo me llama. Al acercarme, me pide que le compre un café.
-No traigo dinero - respondí.
-Ahí hay un cajero - dijo señalando detrás de mí.
-No, lo siento. Pero ahí tienen pan.
Y luego otro de los hombres: "Un cigarrito, por favor". "No fumo; se lo debo..."
Perdón, pero es la última vez que intento ayudar a un rom. Les das la mano y te toman el brazo. Sólo les faltó un garrote.
Imagen común en Toulouse.
Atrás quedaron los días
en que ofrecían música a cambio de dinero...
